Podría haber sido más propicia, pero los resultados de los rivales directos son bastante positivos. El Deportivo Alavés tiene ante sí una oportunidad de oro para respirar con mayor comodidad en la lucha por la permanencia: si gana mañana a Osasuna en Mendizorroza, puede cerrar la noche con seis puntos de colchón sobre el descenso a falta de ocho jornadas para el final del campeonato, lo que sería una ventaja notable.
La jornada comenzó a trabajar en favor del Glorioso el viernes, con la derrota del Elche en su visita al feudo del Rayo Vallecano, donde decidió el solitario gol de Randy Nteka. Ayer, el Levante no pudo con la Real Sociedad en Anoeta (2-0), viendo frenada su buena racha, y solo el Mallorca, que recibió al Real Madrid en Son Moix, pudo sacar un desenlace favorable para sus intereses (2-1).
Es decir, dos tropiezos a domicilio de dos rivales directos en la lucha por la permanencia que dejan el panorama algo más despejado para los pupilos de Quique Sánchez Flores, siempre y cuando el equipo haga su parte sobre el césped del Paseo de Cervantes.
Ganar a Osasuna no solo sumaría tres créditos; transformaría por completo la perspectiva con la que el Alavés afrontaría el tramo final de la temporada. Cinco puntos de ventaja sobre la zona peligrosa, con ocho encuentros por disputar, es una renta que no garantiza nada, pero que sí permite trabajar con otra mentalidad. El descenso dejaría de ser una amenaza inmediata para convertirse en algo que dependería, en gran medida, de uno mismo.
Y el calendario inmediato invita a cierto optimismo. La siguiente cita del Glorioso será visitar a la Real Sociedad, un rival que estará seguro con la cabeza puesta en la final de la Copa del Rey frente al Atlético de Madrid. El contexto txuri-urdin puede restar intensidad competitiva a ese duelo, algo que los gasteiztarras deberán saber aprovechar.
OVIEDO-SEVILLA
Mañana, además, se disputará otro partido con implicaciones directas para los intereses alavesistas: el Oviedo recibe al Sevilla en un choque que promete ser muy seguido en Vitoria-Gasteiz. El conjunto asturiano, cada vez más sentenciado sentenciado al descenso, se aferra a cualquier posibilidad, y los hispalenses llegan en un momento delicado, aunque confiados en que el debut del exalbiazul Luis García Plaza sea un antes y después.