Ya es oficial. Fumata blanca por fin para el adiós de Eduardo Coudet del Deportivo Alavés con destino a River Plate y la llegada de Quique Sánchez Flores como recambio hasta 2028. Este lunes por la noche se alcanzó la entente deseada para que el técnico argentino rescinda el contrato que le ligaba a la entidad de Mendizorroza hasta junio y ponga rumbo al "Millonario", con quien se ha comprometido hasta diciembre de 2027, y el madrileño es el encargado de coger las riendas del equipo por lo que resta de temporada y dos más.

De esta forma, Coudet ya no se ha visto en la incómoda tesitura de tener que dirigir el entrenamiento de este martes en Ibaia que se había programado para las 12.00 horas.

La del lunes fue la última sesión al frente del equipo de Coudet, que aprovechó la coyuntura para despedirse de la plantilla y los empleados a la espera de que se terminase de concretar su desvinculación. Este martes, por cierto, ya está volando con destino a Buenos Aires vía Madrid.

Según medios argentinos y ha podido confirmar este periódico, River ha abonado cerca de un millón de euros al Alavés en forma de compensación para romper el vínculo que le ataba al preparador argentino. Tras mantener ambos clubes una postura enconada en busca del acuerdo definitivo, las dos partes han terminado cediendo para que finalmente todo el mundo salga contento.

Lo que sucede, en definitiva, en cualquier negociación con sus consiguientes tiras y afloja. Ni al Alavés, ni a River ni al propio Coudet les interesaba alargar este culebrón que ha vivido capítulos surrealistas como el hecho de que el agente del preparador bonaerense sea Christian Bragarnik, dueño del Elche, rival directo de los babazorros por la salvación.

Quique Sánchez Flores, durante su época con el Sevilla. Europa Press

Quique Sánchez Flores, el recambio

Acaba la era Coudet y este martes también se ha hecho oficial la llegada de su recambio que era conocido desde hace días. Quique Sánchez Flores será el encargado de llevar a buen puerto una nave que navega sobre aguas revueltas tras la mala racha reciente de apenas 2 puntos de los últimos 12 posibles.

Su experiencia en la élite, con más de 300 partidos dirigidos en Primera en clubes de indudable prestigio, constituye el mejor aval para que el madrileño de 61 años consiga el objetivo deseado por las altas esferas albiazules. Firmará hasta 2028, según ha confirmado el periodista especializado en fichajes Fabrizio Romano, y debutará este domingo en Mestalla ante el Valencia, precisamente uno de sus antiguos equipos.

El acuerdo por lo que resta de temporada y dos más supone una muestra de confianza por parte del Alavés hacia el trabajo que pueda desempeñar Sánchez Flores, que lógicamente no estaba dispuesto a hacerse cargo del Alavés únicamente para las 12 jornadas que restan para acabar la Liga.

En Vitoria ya se le espera con los brazos abiertos para ponerse al frente de un equipo que necesita aire fresco y subir el nivel en todas las facetas del juego. Las últimas jornadas con Coudet al frente del Glorioso no habían servido para disipar las dudas existentes y Quique Sánchez Flores debe convertirse en el revulsivo que altere la preocupante inercia en la que se encontraba el plantel vitoriano.

Una dilatada trayectoria

Poco se puede decir que no se conozca ya sobre el técnico madrileño. Quique llega a Vitoria tras gozar de una carrera envidiable en el mundo del fútbol, tanto de jugador como de entrenador.

A la Liga que ganó sobre el césped en 1995 cuando era futbolista del Real Madrid se le suman seis títulos que ha obtenido desde el banquillo: cuatro copas nacionales –una en Portugal con el Benfica y tres en los Emiratos entre Al-Ahli y Al-Ain– y dos trofeos continentales con el Atlético de Madrid en 2010 –Europa League y Supercopa de Europa–. Pocos entrenadores –por no decir ninguno– han llegado antes al banquillo del Alavés con un trofeo europeo.

Una notable trayectoria en la banda que comenzó en el curso 2004-05 con el Getafe. Tras una gran temporada en la que dejó al equipo azulón –novato por aquel entonces en la élite del fútbol– en 13º lugar, recibió la llamada del Valencia, ciudad en la que pasó dos campañas en las que clasificó al equipo para Champions.

Tras un año en Portugal donde alzó con el Benfica la Copa de la Liga, regresó a España al banquillo de un Atlético en crisis. Pasó dos temporadas en Manzanares, levantando dos títulos europeos y estabilizando a los colchoneros un par de años antes de la llegada de Simeone. Al-Ahli, Al-Ain, Watford, Getafe de nuevo, Espanyol, Shanghái y Sevilla completan 19 largas temporadas del madrileño.