Eduardo Coudet está viviendo ya sus últimas horas al mando del Deportivo Alavés. Tras más de 450 días desde su llegada al Paseo de Cervantes, la llamada de River Plate –club al que ya perteneció como jugador– ha atraído al argentino para volver a entrenar en su país natal.
Coudet deja atrás una etapa llena de altibajos con los albiazules en la que nunca se ha llegado a ganar el favor total de la afición, a pesar de la salvación la temporada pasada. Ahora, a falta de 12 jornadas para terminar LaLiga, tal y como está la clasificación, dejará a los babazorros fuera de la zona roja, en la 16ª posición con tres puntos sobre el descenso.
Aun así, su marcha abre varias incógnitas sobre lo que puede suceder en este final de curso. Pese a la última mala racha de resultados –donde solo ha podido sumar dos de los últimos 12 puntos–, la cúpula del Alavés siempre había manifestado su confianza en el Chacho. Al menos, de puertas hacia fuera. Dentro ya es otro cantar. Su salida en el momento definitorio del ejercicio deja al club en una posición comprometida.
Llegada polémica
Coudet firmó por el Alavés el 2 de diciembre de 2024. Llegó respaldado por su buena trayectoria en los banquillos argentinos y brasileños, sobre todo dirigiendo al Racing Club de Avellaneda, con los que conquistó la Primera División Argentina y el Trofeo de Campeones en el 2019, lo que le valió la distinción de mejor entrenador de la Superliga.
Además, ya contaba con experiencia entrenando en la liga española, donde dirigió al Celta desde 2020 hasta 2022, en una etapa que fue de más a menos claramente.
Sin embargo, su llegada al Paseo de Cervantes no fue fácil ni bien acogida por los aficionados. No por el propio Coudet, sino porque venía precedida de una decisión nada popular entre los aficionados albiazules.
Horas antes de que se anunciase la llegada del argentino, Luis García fue destituido tras 108 encuentros oficiales como entrenador babazorro. Una mala racha de resultados que solo le permitió sumar cuatro puntos de 27 posibles terminó por cortar la vinculación del madrileño con el club.
Aun así, esta decisión sorprendió a la masa social del Glorioso, que, a pesar de la mala racha de resultados que el equipo estaba atravesando, siempre manifestó su total apoyo a Luis García, coreando su nombre, sin ir más lejos, en el último partido que dirigió al frente de los albiazules.
Salvación lograda
En esas aguas revueltas tuvo que recoger el timón del club Eduardo Coudet desde su desembarco. Además, su comienzo no pudo ser más desolador al caer eliminado en Copa del Rey ante el Deportivo Minera de la Segunda Federación, lo que supuso una sorpresa mayúscula.
Sin embargo, con el pasar de la temporada recondujo la situación. Gracias a un juego propositivo en el que siempre intentaba controlar la posesión de balón –como venía siendo habitual en todos sus equipos–, el Alavés fue logrando los resultados necesarios para salvarse.
A eso hay que sumarle que construyó una sólida defensa que solo encajó dos goles en las últimas cinco jornadas ligueras, las definitorias para evitar el descenso. Finalmente, el Alavés terminó la temporada en la 15ª posición, rubricando el objetivo principal que era no descender, al acabar dos puntos sobre la zona roja.
Renovación y dudas
El buen hacer durante su primera campaña al mando le valió la prolongación de su contrato –que finalizaba en junio de 2025– hasta el verano de 2026. Su segunda temporada al mando ha estado llena de altibajos.
El Alavés firmó un arranque de lo más esperanzador. Rápidamente se posicionó en puestos de mitad de tabla, lo que hizo pensar que, quizás, al contrario del curso pasado, la escuadra babazorra no pasaría tantos apuros este año. Sin embargo, los resultados empezaron a desinflarse.
Arrastrados por la importante baja de Facundo Garcés que dejó la zaga albiazul bajo mínimos y por resultados muchas veces injustos con respecto a lo visto en el terreno de juego, el Glorioso empezó a meterse en una mala racha de resultados que les condujo a entrar en el descenso por primera vez esta temporada.
El Alavés ha conseguido salir de la zona roja de la clasificación, pero no distanciarse de los puestos peligrosos. Esto hizo que arreciaran nuevamente las dudas entre los aficionados babazorros, que cuestionaron su juego basado en la posesión o su preferencia por jugar sin extremos clásicos, sobre todo en la banda izquierda donde actúa Aleñá.
La gota que pareció rebasar el vaso sucedió en el último partido en casa ante el Girona que terminó 2-2. En él, Mendizorroza hizo saber de su descontento a través de pitidos y protestas por los cambios del bonaerense.
Por otro lado, a nadie le hubiese extrañado que Josean Querejeta y Sergio Fernández hubieran prescindido de sus servicios si los resultados no terminaban de mejorar y el equipo hubiese seguido navegando entre aguas turbulentas. Además, contados técnicos en la historia del club han tenido tanto poder en la confección del plantel.