Etta Eyong fue uno de los nombres que estuvo en boca de todo el mundo en los albores de temporada. Vistiendo la elástica del Villarreal y más tarde del Levante, su impacto fue descomunal al conseguir seis goles y tres asistencias en las diez primeras jornadas. 

El boom que se generó alrededor del delantero camerunés de 22 años quizá resultó excesivo. Incluso se le vinculó al Barcelona en una prueba más de que el próximo rival del Deportivo Alavés podía dar el salto a un grande en cualquier momento.

Pues bien, meses después de aquellos cantos de sirena hacia su figura, el ruido poco a poco se va apagando. Eyong no marca un gol desde el pasado 26 de octubre en la décima jornada ante el Mallorca y su última titularidad data del encuentro disputado el pasado 8 de febrero en San Mamés ante el Athletic Club. 

Desde la Copa de África, donde incluso perdió la condición de titular con su selección en la recta final en favor de Christian Kofane, su protagonismo en el Levante ha descendido en picado y no se espera que sea de la partida ante el Glorioso en una velada trascendental para las aspiraciones de ambos conjuntos. 

Para conformar la parte ofensiva de la escuadra granota, Luís Castro podría contar de nuevo con Espí como referencia arriba, escoltado por Carlos Álvarez e Iván Romero. Eyong tiene visos de ser un revulsivo de cara a la segunda mitad, sobre todo si se tuercen las cosas. Lo cierto es que el camerunés ha pasado de ser la gran esperanza del Levante en la pelea por la salvación a estar en el ojo del huracán. Mientras el próximo oponente del Alavés jugaba ante el Villarreal, Fabrizio Romano –el gran gurú de los fichajes– desveló que la suplencia de Eyong en dicho duelo obedecía a que había rechazado una oferta de 30 millones procedente del CSKA ruso dado que este verano aspira a fichar por un conjunto de más campanillas. 

El técnico del Levante lo desmintió más tarde y aclaró que no partió de inicio por razones exclusivamente técnicas, pero el foco lleva ya demasiado tiempo puesto sobre un delantero influenciado por Samuel Eto’o en su niñez y con Robert Lewandowski como referente. 

Queda claro que los rivales le han tomado la matrícula y su fútbol, todavía en desarrollo lejos de su hábitat natural –el área–, comienza a visibilizar algunas costuras.