Las cosas se están poniendo muy serias en la Copa. Tras vencer al Getxo, el Portugalete y el Sevilla, el Deportivo Alavés dio un paso más en el torneo del K.O. al eliminar al Rayo Vallecano este miércoles en Mendizorroza (2-0). Los goles de Toni Martínez y Carlos Vicente, sumado al gran esfuerzo del resto de sus compañeros, fue suficiente para amarrar el triunfo, romper la maldición de octavos y empezar a soñar en grande.
Avisó de cambios en la previa, y cumplió. Para el duelo contra los franjirrojos, Eduardo Coudet introdujo un total de ocho novedades en el once respecto a quienes habían sido titulares días atrás, ante el Villarreal en La Cerámica. Solo repitieron Nahuel Tenaglia, Jon Pacheco y Toni Martínez, completando Raúl Fernández, Carlos Protesoni, Yusi, Ander Guevara, Denis Suárez, Calebe, Abde y Aitor Mañas el 4-4-2.
Los primeros compases fueron de tanteo. Ninguna de las dos escuadras quiso arriesgar en exceso y eso hizo que apenas hubiera acciones de ataque. Sobre ese escenario, fue el Alavés quien mostró mayor interés por llevar la batuta del juego. Los albiazules se hicieron con la posesión y trataron de ser verticales a través de Calebe. El brasileño, que simuló un penalti, fue de los más activos al principio.
Y el paso de los minutos benefició a los locales, al menos en cuanto a imagen se refiere. El Glorioso fue mostrándose cada vez más seguro con la pelota y solo le faltó, como casi siempre, ser más creativo en tres cuartos de campo. Dani Cárdenas, el portero rayista, únicamente tuvo que intervenir ante disparos de media distancia –de Abde y Yusi los más reseñables–. Dentro del área franjirroja, entre poco y nada.
Sin ocasiones claras de gol, una de las batallas más interesantes fue la que tuvo a Pacheco y Nteka como protagonistas. Ambos estuvieron retándose durante toda la primera mitad y, visto que el ariete del Rayo no probó a Sivera, puede decirse que ganó el central babazorro. Su pareja, Protesoni, tuvo la mala fortuna de lesionar a Camello: Álvaro García entró en su lugar y también saltó Chavarría (Balliu).
El propio Álvaro generó la primera gran oportunidad del encuentro para romper la igualdad; pero Fran Pérez, que remató su envío, se topó con la notable intervención de Raúl. Así, con la familiar sensación de impotencia en el Alavés, se llegó al descanso en un Mendizorroza donde, pese a la pobre asistencia, la hinchada albiazul trató de llevar en volandas a los suyos. No se llegó a los 10.000 espectadores.
PREMIO AL ESFUERZO
La segunda mitad comenzó de manera inmejorable. Mañas fue con mucha fe a por una pelota suelta en el área y, aunque tuvo algo de suerte, su envío se convirtió en una asistencia para que Toni Martínez consiguiera el 1-0 en boca de gol. Así es el fútbol: en la acción menos esperada, y que costó menos que el resto, el Alavés logró romper las tablas y obligar así al Rayo a arriesgar más. Tocaba manejar el resultado.
Visto que Iñigo Pérez quemaba las naves, introduciendo otros dos titulares como De Frutos e Isi Palazón, el Chacho respondió con la entrada de Carles Aleñá (Abde), Carlos Vicente (Calebe) y Jon Guridi (Toni). Es decir, vuelta al 4-1-4-1 de las últimas jornadas para tratar de controlar mejor el centro del campo. Más adelante, también tuvieron su oportunidad Antonio Blanco (Mañas).
Por supuesto, la narrativa se puso todavía mejor para los intereses del Alavés cuando el colegiado expulsó al recién incorporado Isi por una patada a Aleñá. Tanto Hernández Maeso como el VAR lo vieron bastante claro. Ya con un hombre más, los babazorros aguardaron ordenados atrás, esperando los errores del conjunto rayista, y no dudaron en castigar al contragolpe siempre que pudieron.
Y el problema no fue la falta de ocasiones para matar el encuentro, sino la mala puntería. Aleñá y Blanco tuvieron las más claras, ambas desbaratadas por Cárdenas. Afortunadamente, después de varios intentos, Carlos Vicente acabó marcando el definitivo 2-0, ya con los visitantes volcados a la desesperada.