El Deportivo Alavés afronta la visita al Valencia con un problema significativo en la sala de máquinas. Pablo Ibáñez, pieza clave en el centro del campo, no podrá estar presente el domingo (21.00 horas) en Mestalla tras ver su quinta tarjeta amarilla en la derrota contra el Levante en Orriols. Su ausencia obliga a replantear una medular que había encontrado cierta estabilidad con el navarro como eje junto a Antonio Blanco.
La sanción de Ibáñez llega en el peor momento posible. El navarro se había consolidado como un jugador importante para dar equilibrio al equipo, tanto en tareas de presión y recuperación como en la salida del balón. Ahora, quien se siente en el banquillo del conjunto babazorro –con la incertidumbre que rodea al puesto tras las negociaciones de Eduardo Coudet con River Plate– tendrá que encontrar una alternativa fiable para acompañar al mediocentro cordobés en el doble pivote.
El candidato más evidente sería Denis Suárez, que ha actuado en esa posición casi siempre que Ibáñez no lo ha hecho. Sin embargo, el gallego no ha terminado de convencer en sus apariciones. Lento con el balón y sin capacidad para ayudar al Alavés a superar las líneas de presión rival, su rendimiento ha quedado lejos de lo que se esperaba a principio de temporada. Esa falta de garantías abre la puerta a otras opciones.
Ander Guevara, Jon Guridi e, incluso, Carlos Protesoni aparecen como soluciones para ocupar ese puesto. La decisión no será sencilla, pues tampoco ninguno de ellos ha tenido la continuidad necesaria, pero lo que parece claro es que al Glorioso le hace falta algo más que un simple cambio de nombre: necesita que quien ocupe esa posición se entienda con Blanco y sume en los distintos aspectos del juego.
PARADA, LA OTRA BAJA
El tropiezo en Orriols, además de la baja del centrocampista navarro, dejó otra consecuencia en cuanto a bajas se refiere. La injusta expulsión de Víctor Parada obligará al Alavés a modificar también su lateral izquierdo, con Yusi como principal candidato a cubrir esa demarcación. Una derrota ante un rival directo, el goal average perdido y dos futbolistas sancionados: esa fue la cuenta que se llevó el conjunto babazorro de su visita al Ciutat de València. Para olvidar.