La posible marcha de Eduardo Coudet a River Plate ha originado un huracán en el Deportivo Alavés. De la noche a la mañana, los babazorros han visto cómo su entrenador, por el que tanto habían apostado a nivel de planificación, puede abandonar el barco cuando se acerca el momento decisivo del curso. Algo que, por supuesto, ha obligado al club a meterse de lleno en el mercado.

Son varias las opciones que está sondeando el Glorioso, pero entre todas ellas hay una que ha cogido fuerza en las últimas horas: Quique Sánchez Flores. Los gasteiztarras, visto lo que queda de Liga, necesitarían más certezas que incertidumbres y el entrenador madrileño cuenta, precisamente, con esa experiencia que se necesita para sacar adelante al equipo de este contratiempo.

Sánchez Flores, de 61 años, entrenó por última vez al Sevilla, en la temporada 2023-24. Llegó al Sánchez Pizjuán para impedir el descenso, después de que José Luis Mendilibar y Diego Alonso fueran despedidos ese mismo ejercicio, y cumplió el objetivo sin demasiados apuros, haciendo las cosas fáciles. Suya ha sido la versión más competitiva de los de Nervión en los últimos años.

Antes de su experiencia en tierras andaluzas, donde no continuó por discrepancias sobre el proyecto a medio plazo, el madrileño dirigió al Getafe, Watford, Espanyol, Atlético de Madrid, Benfica y Valencia, todo clubes de la máxima categoría. También tuvo sus experiencias fuera de Europa, tomando las riendas del Al-Ahli y Al-Ain de los Emiratos Árabes o del Shanghái Shenhua chino.

Su currículum reúne más de 600 partidos como técnico. Difícil encontrar a alguien más experimentado, y en activo, en el mercado. Además, cuenta con títulos en su palmarés: ganó una Copa del Rey con el Valencia y una Europa League y una Supercopa de Europa con el Atlético. Fue el último técnico en levantar trofeos con el club colchonero antes de la llegada de Simeone.