Ander Abaitua: de Leza al Basque Culinary Center
El apicultor alavés Ander Abaitua arrancó el proyecto Aroma de Abeja en 2021 con ocho colmenas y hoy roza las quinientas
Ander Abaitua es apicultor en Leza y el único alavés entre los 100 Jóvenes Talentos de la Gastronomía que selecciona el Basque Culinary Center cada año. La lista reúne a profesionales menores de 30 años que están transformando el sector desde una perspectiva multidisciplinar, con perfiles tan diversos como sumilleres, productores de txakoli, ganaderos o charcuteros. En su cuarta edición, quince de estos talentos desarrollan su actividad en el País Vasco, consolidando a la región como referente en innovación culinaria.
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El proyecto de Abaitua nació en 2021 bajo el nombre Aroma de Abeja. Desde pequeño le había apasionado la naturaleza y la apicultura, y fue durante una primavera cuando decidió dar el paso de comprar unas cajas “y buscarme la vida para llenarlas de abejas”. Aquella primera temporada arrancó con ocho colmenas mientras cursaba Ingeniería Agrícola, y lo concebía como una forma de poder dedicarse a lo que le gustaba sin tener que marcharse de Leza. Al año siguiente ya tenía cuarenta. Hoy son quinientas.
“Ha sido un cambio muy rápido”, reconoce Abaitua, que ha tenido que aprender “muchas cosas en poco tiempo”. Sus estudios le han permitido comprender que la diferenciación es clave para poder vender un producto distinto al de la competencia. Lo que persigue con Aroma de Abeja es “tener una miel de la mayor calidad posible en un formato que sea visual”.
Impacto visual
Para lograrlo, desde el principio contactó con una empresa de branding con la que diseñó toda la identidad de la marca. “Quería algo impactante, que el público lo recordase la segunda vez que lo viese y que sorprendiese a la gente para bien”, apunta. Con todo, insiste en que la verdadera clave es la materia prima. “Al tener las colmenas en espacios naturales de los que pueden coger floraciones de plantas silvestres, se obtiene una miel de gran calidad y de gran pureza”, asegura.
Preguntado sobre cómo distinguir una miel de calidad, Abaitua tiene una respuesta clara: la única garantía “es comprarla en circuitos cortos y de marcas que sean de pequeños apicultores y de gente de confianza que conozcas”. A su juicio, “en un supermercado tienes todo tipo de mieles, pero quizás algunas que parecen muy vistosas y muy buenas realmente vienen de una miel industrial, solo que la han vestido muy bien”.
Lo que más valora de su trabajo es poder quedarse a vivir en Leza “sin depender de ningún tipo de herencia, gracias a haber creado mi propia empresa desde prácticamente la nada”. También le apasiona trabajar con las abejas y disfruta de “la libertad que me ofrece tener mi propio trabajo”.
“Al tener las colmenas en espacios naturales con floraciones de plantas silvestres, se obtiene una miel de gran calidad y de pureza”
El crecimiento ha sido exponencial, pero Abaitua no se pone techo. De cara al futuro, le gustaría contar con un emplazamiento físico que la gente pudiese visitar, donde poder extraer la miel y almacenar el material. “Quiero continuar con esta producción, aumentar la venta de material vivo y encaminarlo hacia un proyecto en el que toque un poco la rama del turismo y comparta con la gente lo que hago con las abejas”, concluye.