La ausencia de un recurso de cuidados paliativos de media y larga estancia tras el cierre de la antigua Clínica Álava ha provocado una “saturación” de los servicios hospitalarios convencionales que se ha unido a un “empeoramiento” de la experiencia de los pacientes al final de la vida. Así lo constata el análisis realizado por Babespean en la documentación remitida a la Cámara de Gasteiz, donde justifica la necesidad de poner en marcha el recurso proyectado en la residencia Purísima Concepción de Murgia junto a la Fundación Pía Aguirreche. El colectivo advierte de que las estancias en la Unidad de Cuidados Paliativos del HUA-Santiago aumentaron un 70% entre los años 2019 y 2024, tras pasar de los 3.000 a los 5.122 días. Un incremento que equivaldría a tener seis camas adicionales de un hospital de agudos ocupadas ininterrumpidamente durante todo un año. Además, Babespean pone el foco en que el número de pacientes con estancias superiores a los 14 días se duplicó durante la misma franja temporal –de 46 a 105–, afectando especialmente a quienes permanecieron ingresados entre 15 días y un mes. Las personas con más de un ingreso pasaron de 41 a 83, y fue “especialmente notable” que los pacientes que ingresaron tres o más veces se triplicaron (de 10 a 30). Más allá de ello, los promotores del proyecto apuntan a la “pérdida de bienestar y privacidad”, pues la hospitalización convencional “no está preparada para las necesidades de confort y acompañamiento de esta etapa vital”. “Esto deriva en situaciones donde no se puede garantizar la privacidad ni el entorno amable que requieren el paciente y su familia, generando según Babespean “un intenso sufrimiento”. Por otra parte, la falta de formación específica en plantas no preparadas y la convivencia de pacientes con necesidades muy distintas generan “desconcierto, carga añadida y sufrimiento en el personal sanitario”. Según las cifras recopiladas por Babespean, la integración de los cuidados paliativos en entornos residenciales “actúa como un mecanismo de sustitución que evita ingresos hospitalarios innecesarios y tratamientos fútiles”. La puesta en marcha de una unidad de estas características en Murgia, cuyas camas tendrían un coste de poco más de 400 euros al día, permitiría un ahorro anual aproximado de 1,4 millones de euros para el sistema público en comparación con el modelo de hospitalización convencional.
Una residencia se postula para acoger un recurso de paliativos inexistente en Álava desde 2021
La asociación Babespean y la fundación Pía Aguirreche impulsan el proyecto, que ofrecería camas de media y larga estancia en el centro Purísima Concepción de Murgia
Álava carece de camas específicas de media y larga estancia para personas con necesidad de cuidados paliativos desde 2021, cuando expiró el convenio entre Osakidetza y IMQ-Igurco, que gestionaba la antigua Clínica Álava, y el territorio perdió las 20 plazas con las que contaba.
Esta situación contrasta con la de los territorios vecinos, que a día de hoy suman 105 camas especializadas para este perfil de paciente repartidas en distintos recursos –75 en Bizkaia y 30 en Gipuzkoa–, y se produce además en un contexto de transformación demográfica sin precedentes, marcado por el acelerado envejecimiento de la población y el consiguiente aumento de la multimorbilidad crónica.
Más de un 30%
Las cifras hablan por sí solas: el 23% de la población tiene 65 años o más en la CAV y el segmento de mayores de 80 ha crecido más de un 30% en la última década. Teniendo en cuenta que, según las últimas estimaciones existentes, entre el 1,2 y el 1,4% de la población requiere cuidados paliativos anualmente, esta cifra se elevaría a entre 3.000 y 5.000 personas en Álava.
Pese a que el domicilio es el lugar preferido por la mayoría para pasar la fase final de su vida, entre el 20 y el 30% de esos pacientes no pueden ser atendidos en su hogar debido a la complejidad clínica o la sobrecarga que afecta al cuidador.
“No es un recurso puramente sanitario ni social, y eso está siendo una dificultad”
A la vista de esta situación, y tras varias intentonas infructuosas previas, la asociación Babespean y la Fundación Pía Aguirreche se han aliado para impulsar la apertura de un recurso específico de cuidados paliativos de media-larga estancia en Álava que pretende llenar este vacío asistencial.
Se ubicaría en la residencia Purísima Concepción de Murgia, un centro de titularidad privada y 63 plazas, ocho de ellas concertadas con la Diputación Foral de Álava, que cuenta con personal sensibilizado y formado en este campo y se encuentra emplazado además en un entorno físico envidiable.
Los promotores buscan ahora implicación institucional para que su plan, en principio en fase piloto, pueda echar a andar. “No es un recurso puramente sanitario ni social, y eso está siendo una dificultad porque los interlocutores son múltiples”, expone en declaraciones a NOTICIAS DE ÁLAVA Alberto Meléndez, presidente de Babespean, un colectivo integrado por profesionales referentes en paliativos a nivel nacional e internacional con experiencia asistencial, docente y de investigación.
“Esto es como poner placas solares en tu tejado. Hay que hacer una inversión, que en este caso no es muy elevada, pero te va a ahorrar mucho dinero”, expone gráficamente.
Un millón al año de sobrecoste
Según los cálculos realizados por Babespean, este nuevo recurso tendría un coste de apenas 413 euros al día por plaza, cuando una cama en un hospital de agudos como el HUA se eleva hasta los 1.347 y en una unidad de cuidados paliativos hospitalaria como la que tiene Santiago –de diez plazas– supera los 800.
Estas cifras se tradujeron en un “sobrecoste evitable” valorado en más de un millón de euros solo en 2024.
A la espera de que Osakidetza –esa parte sanitaria– y la Diputación –la social– se involucren financieramente en el proyecto, la Fundación Pía Aguirreche estaría dispuesta a asumir, probablemente de la mano de otros socios, una inversión inicial que permitiría adaptar la planta de la residencia donde se ubicaría el recurso, dar formación a los profesionales y que el proyecto se ponga en marcha.
Eso sí, a cambio del “compromiso”, el que ahora están buscando, de que las administraciones competentes asuman después el coste de operar el servicio. “Cuando el domicilio no está preparado y los cuidadores no son sólidos para atender una situación de este tipo, lo que hay es el vacío”, contexualiza el presidente de Pía Aguirreche, José Galíndez.
El modelo propuesto por asociación y fundación, que piensan en un número inicial de 10 a 12 habitaciones individuales “para que todo cuadre” –según Meléndez–, se basa en una atención integral y personalizada que incluiría un equipo interdisciplinar de profesionales de la medicina, la enfermería, la psicología, el trabajo social y terapeutas.
Contaría, además con un soporte especializado dotado de una valoración integral al ingreso, control de síntomas y soporte experto durante las 24 horas, así como atención al duelo, soporte espiritual y régimen de visitas flexible que garantice la intimidad personal.
“Cuando el domicilio no está preparado y los cuidadores no son sólidos, lo que hay es el vacío”
Todo ello en un entorno amable, con espacios físicos integrados con la naturaleza y adaptados para el respiro de los familiares.
“La creación del recurso propuesto en Murgia es un imperativo sanitario, económico y ético. No solo resuelve la saturación hospitalaria y genera ahorros millonarios, sino que garantiza el derecho de los ciudadanos alaveses a una muerte digna y en un entorno humano”, apuntan los promotores del proyecto en una documentación remitida al Parlamento Vasco, donde precisamente comparecerán hoy mismo.
