El viajero sílex lacustre de Treviño
La UPV lleva 15 años investigando la cantera de Pozarrate, tras las huellas de los mineros del Neolítico, que proveyeron de la codiciada piedra a pobladores desde Galicia hasta el suroeste de Aquitania, como Altamira o Brassempouy
Las piedras tienen mucho que contar. Sino que se lo pregunten al arqueólogo gasteiztarra Andoni Tarriño, que lleva toda una vida dedicada al estudio de materias primas líticas, como el sílex, fundamental para entender la movilidad y el territorio de las sociedades prehistóricas, para quienes dar con un filón de esta variedad de cuarzo -extremadamente dura y capaz de rayar incluso el acero, con la que fabricaban todo tipo de herramientas cortantes y afiladas (cuchillos, raspadores para pieles, puntas de lanza y flechas, además de para generar fuego por chispas)- era como en nuestros días disponer de territorio rico en petróleo, gas natural, oro, cobre, litio o metales de baterías como níquel o cobalto esenciales para la tecnología moderna y vehículos eléctricos.
De hecho, Tarriño es profesor de Prehistoria en la Facultad de Letras de la UPV, donde ha impulsado el desarrollo de la, posiblemente, más importante litoteca del Estado. Es decir, una biblioteca de piedras de todo el mundo, con colecciones de referencia de sílex para facilitar el trabajo de otros arqueólogos, aunque a él y a su equipo el que más le preocupa y ocupa es el conocido como Sílex de Treviño. “Se caracteriza por su color café con leche y ser lacustre, ya que contiene restos fosilizados de caracoles y algas, porque la zona de donde lo extraían estuvo cubierta por un lago en el Terciario (Mioceno), hará unos 23 millones de años”, aclara, en referencia a la cantera de Pozarrate, cuyo estudio arqueológico dirige desde hace quince años. “Este julio queremos abordar la decimosexta campaña, siempre y cuando logremos financiación, porque no se va excavando ni un 0,1% de lo que hay”, matiza el profesor.
Enclave
No en vano, este yacimiento es solo una parte del complejo minero del sílex localizado en la Sierra de Araico-Montes de Cucho, un área de aproximadamente 12 kilómetros cuadrados entre los municipios de Condado de Treviño y Berantevilla, en la que -a partir de estudios geomorfológicos y prospecciones de superficie- se detectaron ocho relieves en forma de media luna consecutivos, que se interpretaron como escombreras antrópicas resultado de las labores de extracción de los codiciados nódulos de sílex desde el Paleolítico superior, aunque alcanzó su apogeo en el Neolítico.
Datada por carbono 14 entre el 4711 y el 4441 cal a. C., se considera la cantera de sílex más extensa y la tercera más antigua de Europa
“Se conoce desde los años 50-70 del siglo XX, por un artículo de Estavillo, pero hasta 2010 no iniciamos las campañas arqueológicas”, añade. Lo hicieron sobre la situada en la cota inferior de las ocho, denominada Pozarrate, con el objetivo de documentar las evidencias arqueológicas de explotación minera. “En 2011 ya se dató que era cantera neolítica, gracias al hallazgo de un asta de ciervo que tiene cerca de 7.000 años y que es una de las joyas más preciadas de lo que vamos sacando”, aporta el también arqueólogo Íñigo Orue, que anda ultimando su doctorando en torno a Pozarrate.
Congreso científico
Este verano - A Polonia
Y es que las usaban como picos, rastrillos y palas, junto a percutores de sílex y pesadas mazas de ofita, alguna de hasta nueve kilos, para lograr abrir brecha en la roca y extraer el preciado material, del que también han recuperado varios miles de fragmentos. “Hay que tener en cuenta que lo que encontramos son desechos, lo que dejaron porque se les rompió o no servía, y que luego cubrieron de escombros cuando lo daban por amortizado o agotado. Pero aún así, este yacimiento posee el mayor conjunto de astas asociado a la minería neolítica de sílex en la península”, aclaran.
Esta roca es única por contener algas fosilizadas, y su gran calidad le llevó a distribuirse en un radio de más de 250 kilómetros
Otro dato curioso de Pozarrate es que se ha identificado el uso del fuego para la explotación de los sílex. “Solo hay tres yacimientos de la misma época en toda Europa en los que se haya registrado este sistema para romper la piedra dada su dureza; y, en el caso del sílex de Treviño, además, inventaron el cemento sin saberlo, porque al llover se solidificaba la cal que se creaba en el proceso, y ahora nos cuesta hasta a nosotros con martillos percutores atravesar esa pirobrecha para poder llegar a la roca madre”, bromea Tarriño.
Gran dispersión
Con todo, su importancia radica en que es un enclave fundamental para el estudio del aprovisionamiento de sílex y sus redes, pues su radio de difusión alcanza más de 250 kilómetros. Y es que se ha identificado sílex de Treviño en yacimientos arqueológicos de todo el Cantábrico, Pirineo Occidental, Suroeste de la Cuenca Aquitana y Norte de la Cuenca del Ebro, tales como Altamira -“donde el 8% de su sílex procede de Treviño”, aporta Tarriño- o Brassenpouy, en Las Landas francesas, famoso por descubrirse en 1894 la Dama de la capucha. Una figura de marfil de mamut, tallada hace 25.000 años, considerada la representación más antigua de una cara humana.
“También se ha constatado sílex de Treviño en el yacimiento de Las Caldas, en Oviedo; así como en otros de Galicia y Zamora, y puede llegar hasta el sur. Eso se sabrá si nos conceden el proyecto europeo”, avanza Orue.
Y es que el de Treviño, junto a una docena de yacimientos de sílex de calidad de toda la Península Ibérica, aspira a lograr una ayuda europea para crear un laboratorio donde estudiar su posible relación. “Estamos preparando la documentación porque se solicita a finales de agosto, mientras esperamos el resultado de la solicitud de subvención para otro proyecto, ya presentado al Ministerio de Cultura del Gobierno español, en el que colaboramos con un sílex de Andalucía”, aclaran.
Lo que sí es fijo es que, entre el 31 de agosto y el 4 de septiembre, acudirán al XXI Congreso Mundial de la Unión Internacional de Ciencias Prehistóricas y Protohistóricas (UISPP) que, este 2026, tendrá lugar en Polonia, bajo el lema Arqueología en Movimiento: Lecciones del Pasado, Responsabilidades Futuras.
Este evento es la cita científica más importante a nivel global para el estudio de la prehistoria y protohistoria. Allí, arqueólogos, antropólogos, historiadores y especialistas en geociencias de más de 60 países de los cinco continentes podrán conocer de primera mano los resultados de estos tres largos lustros de excavaciones arqueológicas en el complejo minero del sílex de Treviño, que volverá a hacer gala de su carácter viajero.