El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, no ahorró el pasado lunes dramatismo a la hora de valorar la situación como consecuencia del conflicto desatado en torno a Irán por EEUU e Israel, el consiguiente bloqueo del estrecho de Ormuz y los ataques a centrales energéticas de Oriente Medio. En opinión de Birol, el momento es “muy grave”, tan grave que equivale a “dos crisis del petróleo y un colapso del gas juntos”, dijo aludiendo a las crisis energéticas de 1973 y 1979 , lo que representa una “amenaza mayor” para la economía global.
El primer efecto de esta crisis en los bolsillos alaveses ha sido, como no podía ser de otra manera, el derivado del coste de llenar el depósito del coche. Según el Geoportal de Hidrocarburos del Ministerio para la Transición Ecológica, si el 28 de febrero, cuando EEUU e Israel comenzaron las operaciones militares sobre Irán, el precio medio de la gasolina 95 en las estaciones de servicio alavesas era de 1,494 euros/litro, el 21 de marzo, tras tres semanas de ataques y escalada ininterrumpida del barril Brent, el litro se paga a 1,831 euros. Es decir, si el 28 de febrero, llenar un depósito de cincuenta litros de gasolina 95 costaba 74,7 euros, tres semanas después alcanzaba los 91,55 euros, 16,85 euros más.
En el caso del gasóleo A, partía el 28 de febrero por debajo de la gasolina 95 a un precio medio en las estaciones alavesas de 1,463 euros el litro, precio que se disparó hasta los 1,989 euros/litro el 21 de marzo. Esto supone que el depósito de un coche de 50 litros que costaba llenar 73,15 euros el 28 de febrero alcanzaba tres semanas después los 99,45 euros, 26,3 euros más.
Una subida entre el 22% y el 35%
En tres semanas, el coste de un depósito medio de un vehículo gasolina en Álava se había encarecido un 22,5%, porcentaje que se disparaba aún más en el caso de vehículos diésel, hasta el 35,9%.
El precio del diésel ‘sorpassó’ al de la gasolina el miércoles 4 de marzo, desde entonces se mantiene por encima y cae a menor ritmo
Pese a estos importantes incrementos, desde la Asociación de Estaciones de Servicio de Álava, su presidenta, Manuela González, apunta que en términos generales no han percibido un descenso en sus ventas. “No, no ha habido bajada de ventas –explica en declaraciones a este periódico–. Hubo un pequeño repunte pues el día 2, 3 cuando ya empezó a subir el precio, con la alarma, y fue más que nada en gasolinas, ahí sí hubo un incremento de ventas; lo mismo que el lunes pasado se vendió algo. He sacado las ventas comparadas con marzo del año pasado y vamos a lo mismo”.
El efecto de la rebaja fiscal
En este contexto, el impacto de las medidas aprobadas por Moncloa para paliar el impacto inflacionista sobre la energía, incluida la reducción en el IVA del 21 al 10%, así como una rebaja en el tipo del impuesto de Hidrocarburos, fue inmediato una vez entraron en vigor el pasado domingo; pero el efecto corrector se queda aún lejos de revertir el repunte de las tres semanas anteriores: el litro de gasolina 95 cayó a 1,636 euros el mismo día 22, lo que supone una bajada del 10,6%, mientras que el litro de gasóleo A se situaba en 1,823 euros/litro, un 8,3% menos.
El miércoles, el precio medio del litro de gasolina 95 caía a 1,578 euros, 0,253 euros menos que en el pico del sábado 21, un 13,8% menos. En el caso del gasóleo A, el litro se pagaba el miércoles a un precio medio de 1,792 euros, 0,197 euros menos, lo que supone una bajada del 9,9%.
El precio del diésel sorpassó al de la gasolina el miércoles 4 de marzo y desde entonces se mantiene por encima, reduciendo su precio tras la entrada en vigor de las medidas del Gobierno a un ritmo también menor.
“Lo que menos ha bajado son los impuestos especiales, que es de lo que no habla nadie”, explica Manuela González
“Adecuadas, pero insuficientes”
En las estaciones de servicio alavesas, al menos de momento, tampoco perciben que estas medidas hayan tenido un impacto en las ventas. “A nosotros afectarnos, pues te puede afectar en la venta si el precio sigue caro, a la larga la gente intentará repostar lo menos posible ¿no? Pero, la diferencia que hay del día 20, antes de que entrase las medidas, al 23, el gasóleo A ha bajado 20 céntimos y las gasolinas, 30. Lo que pasa es que yo creo que lo que menos ha bajado son los impuestos especiales, que es de lo que no habla nadie”, apunta Manuela González.
En este sentido, la presidenta de la Asociación de Estaciones de Servicio de Álava considera que las medidas impulsadas en este ámbito por el Ejecutivo Sánchez “son adecuadas, pero insuficientes”.
Con la rebaja del IVA, la gasolina 95 ha bajado 25 céntimos el litro en las estaciones alavesas en cuatro días; el gasóleo A, 19 céntimos
Críticas del sector del transporte
Esto en lo que se refiere al consumo del conductor privado convencional. Harina de otro costal son los transportistas. El sindicato Hiru ha recordado que en la rebaja del IVA a los carburantes no alcanza a este sector en el caso de quienes están “en estimación directa” y “el que está en módulos se ve perjudicado ya que al IVA fijo ingresado que marca el módulo se le va a restar un IVA gastado inferior, cuestión que no se ha visto contemplada en el Decreto”.
Por otra parte, la ayuda de 20 céntimos por litro de gasoil consumido “llega tarde” a juicio de Hiru, al aplicarse desde el 22 de marzo “cuando el gasoil está por las nubes desde hace unas tres semanas”: “No se trata de 20 céntimos de ayuda, sino de 15 céntimos ya que en el total se integran los 5 céntimos que se devolvían hasta ahora mediante el gasóleo profesional”.
¿Cuánto tarda en reflejarse en el poste de la estación de servicio una variación en el precio del barril de petróleo?
La presidenta de la Asociación de Estaciones de Servicio de Álava, Manuela González, responde a esta cuestión: “Lo que tarda en subirlo la petrolera de compra para nosotros. Hay que tener en cuenta que las estaciones tenemos unos depósitos pequeños. Entonces, una gasolinera normal está comprando cada poco, cada dos, tres días. Y luego el precio de poste lo marcan las grandes, lo marcan Repsol y Cepsa”.
Elevada incertidumbre
Todo esto sucede además en un contexto de altísima incertidumbre, como recuerda Manuela González: “Estamos a esperando las noticias de lo que pase, de lo que haga Trump, de cómo evolucione todo”, lo que hace casi imposible hacer previsiones sobre cómo pueden ir, por ejemplo, los ya inminentes desplazamientos vacacionales de Semana Santa.
Medida de esa incertidumbre es el auténtico rally al que las declaraciones de Donald Trump sobre la guerra en Irán han sometido al precio del crudo. El barril de Brent cotizaba el 27 de febrero a 72,4 dólares. Con el inicio del conflicto fue escalando sin freno hasta los 93,7 dólares que se pagaban el 9 de marzo. Al día siguiente, Trump aseguró que el conflicto con Teherán estaba “casi terminado”, cayendo el barril a 87,8 dólares.
A partir de ahí, nueva escalada hasta alcanzar los 106,4 dólares el día 20. El lunes 23, el presidente estadounidense afirmó que había abierto conversaciones con el régimen iraní y el crudo volvía a caer hasta los 95,9 dólares. El enfriamiento de esa supuesta vía de resolución volvía impulsar el precio del barril Brent y el jueves superaba nuevamente los 106 dólares.