El Ayuntamiento de Amurrio ha procedido a la instalación de nuevos reductores de velocidad en distintos puntos del barrio de Larrabe, con el objetivo de reforzar la seguridad vial y garantizar el cumplimiento del límite establecido de 30 kilómetros por hora en el interior del municipio.
Con esta actuación, el Consistorio responde a las peticiones realizadas por las asambleas de barrio, preocupadas por la velocidad excesiva con la que circulan algunos vehículos en la zona.
Aunque la normativa fija esta velocidad máxima en todo el casco urbano, según comentan varios vecinos, esta norma no siempre se respeta. Ante esta situación, el Ayuntamiento ha decidido actuar mediante la colocación de diferentes elementos físicos que contribuyan a reducir la velocidad de los vehículos y a concienciar a los conductores.
Entre las medidas implantadas se encuentran badenes, pasos peatonales sobreelevados, almohadas berlinesas y estrechamientos puntuales de la calzada. “Este tipo de soluciones son habituales en numerosas localidades y han demostrado ser eficaces para lograr que los vehículos disminuyan su velocidad de forma efectiva”, ha apuntado el alcalde, Txerra Molinuevo.
De igual forma, estos elementos -además de obligar físicamente a moderar el ritmo de circulación- actúan como recordatorio visual de que se trata de una zona urbana en la que conviven coches, peatones, ciclistas y, en muchos casos, niños y personas mayores.
Calidad de vida
En este sentido, desde el Ayuntamiento de Amurrio se subraya que estas actuaciones buscan generar un entorno más seguro y tranquilo, reduciendo el riesgo de atropellos y mejorando la calidad de vida en el barrio.
“La combinación de elementos físicos, señalización visible y educación vial suele ofrecer resultados positivos, favoreciendo una conducción más prudente y respetuosa dentro del núcleo urbano”, han apostillado.
Ya el pasado diciembre el Ayuntamiento de Amurrio invirtió 16.000 euros en instalar un paso peatonal inteligente, en el número 8 de la calle Elexondo, que ha mejorado de forma significativa la seguridad del viandante en un punto que presenta problemas de visibilidad y estaba generando situaciones de riesgo.
No en vano, esta dotado de sensores de movimiento que activan luces a ras del suelo cuando detectan el paso de un peatón, alertando a los conductores. Una medida que se ha reforzado además reduciendo de 30 a 20 kilómetros por hora la velocidad permitida en el tramo en el que se localiza el citado paso.