Salhaketa ha informado de que un hombre de 35 años falleció el pasado 5 de febrero en la cárcel de Zaballa, en una muerte que, a la espera de la autopsia definitiva, ha sido atribuida oficialmente a un "posible infarto".
Esta asociación ha afirmado, a través de un comunicado, que el recluso, que residía habitualmente en Bizkaia y que deja viuda y cuatro hijos, falleció en su celda.
Salhaketa ha afirmado, a través de un comunicado, que "la familia ha recibido informaciones de que el fallecido estuvo llamando por el interfono dos o tres horas antes de la muerte, pero le negaron atención médica, diciendo que esperara hasta la apertura de celdas".
Esta asociación ha denunciado que este "no es un caso aislado ni una excepcionalidad", dado que desde que el Gobierno Vasco asumió las competencias penitenciarias en 2021, ha tenido conocimiento de "al menos 10 muertes por causas no naturales" en las prisiones de Euskadi.
"Lo que vuelve a repetirse, una vez más, no es solo la muerte en prisión, sino el silencio institucional que la rodea", ha criticado, tras lo que ha censurado la "insuficiente" asistencia médica en las prisiones.
PROTOCOLOS CLAROS
Por ese motivo, ha reclamado a la Administración penitenciaria vasca que "establezca y haga público protocolos oficiales, claros y obligatorios de comunicación que se activen de manera inmediata cuando una persona fallece en prisión".
A su vez, ha pedido que el Ministerio Fiscal investigue y haga públicas "las causas reales y estructurales que están detrás de estas muertes, asumiendo las responsabilidades que correspondan a la gestión penitenciaria".
Salhaketa ha convocado una concentración en Vitoria-Gasteiz para este próximo viernes, en la plaza de la Virgen Blanca, para reclamar el fin de las muertes en prisión y denunciar "el silencio institucional".