En una sociedad en la que la igualdad ente hombres y mujeres ha avanzado hasta el punto de que la preparación y la capacidad de liderazgo de unas y otros es la misma, cabe preguntarse por qué solo el 6% de las posiciones de gerencia las ocupan ellas. La respuesta a esta paradoja no requiere de grandes reflexiones. La perpetuación de los roles masculinos, los mismos que hacen que solo un 23% de las matrículas en titulaciones técnicas las ocupen mujeres, es la responsable de que el mundo de la dirección de empresas siga siendo eminentemente masculino. Ese desigual reparto de roles es también el que explica que el 73% de las excedencias por cuidados las cojan las mujeres.

Por eso, este año Emakumeak gora! es el lema de la campaña del 8 de Marzo, Día Internacional de las Mujeres, que este año impulsan el Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales, de la mano de Emakunde; las tres diputaciones forales; Eudel y los ayuntamientos de las tres capitales vascas. El lema reivindica que la sociedad necesita más mujeres en puestos de decisión y de liderazgo y que para ello hay que crear las condiciones para que ellas puedan desarrollar todo su potencial en igualdad.

DIARIO NOTICIAS DE ÁLAVA ha compartido experiencias y reflexiones con tres mujeres directivas del territorio que han conseguido romper el techo de cristal.

Inés Baigorri

“Es complicadísimo compatibilizar, y la que diga que no, miente”

En los últimos años se han puesto en marcha diferentes medidas para compatibilizar el trabajo y la maternidad. Pero la realidad es que mezclar ambos sigue siendo muy difícil. Así lo afirma, con vehemencia, la gerente de la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (ABRA), para quien “es complicadísimo compatibilizarlo y la que diga que no, miente”.

Inés Baigorri en una conferencia ofrecida en Argentina. J.M. / P.B. / P.J.P.

El trabajo de Inés Baigorri se traduce en muchos viajes, reuniones, en momentos de estar en el ojo del huracán de la actualidad. Y aunque la gerente de Abra pudo disfrutar de unos meses de licencia por maternidad, el regreso al trabajo demuestra que “es muy, muy complicado”. “Si cuentas con otras manos en casa para compaginarlo, bien, pero si estás sola es muy difícil porque tienes que estar con tus hijos en ciertos momentos, momentos que a un directivo le requieren emergencias sí o sí. Como dice una amiga, tener un hijo es la mejor experiencia y la peor”, relata.

Cierto es, también, que Baigorri es una persona de gran implicación en sus actividades. Detalla que llegó al mundo de la vitivinicultura hace casi 21 años de la mano de su primo, Jesús Baigorri, recientemente fallecido.

Gracias a él pudo conocer una comarca que ya era la suya, por familia, pero que no conocía tan a fondo a través del sector y de la cultura vitivinícola, ya que, al vivir en Vitoria, se había desconectado. Gracias a Jesús volvió a este entorno, a vivir el proyecto más especial de su primo. “Y la verdad es que fue un aprendizaje duro, complejo, difícil y a la vez muy bonito. A partir de ahí pude hacer otros trabajos, tanto en materia formativa como de conocer las bodegas, tanto de la comarca como de fuera. Fue entonces cuando me llamaron de Abra y me propusieron esta responsabilidad”, rememora Baigorri.

De esta manera llegó a la asociación, “y debo decir que la acogida fue muy buena”, pese a las complicaciones. “Este era un sector en el que no era habitual que llegaran a cargos directivos las mujeres. Ahora es muy distinto, porque no depende del género, sino de las capacidades de una persona y tengo que reconocer que ahora soy una más de la comarca, una más de las que trabajan en defensa de los intereses de los vitivinicultores, de las pequeñas bodegas. De la gente que cree en lo que hace y en lo que tiene, y aunque no ha sido todo un camino de rosas es verdad, y lo tengo que decir, que la acogida fue muy buena, que han creído en mi y aquí estamos, trabajando arduamente”.

Aún sigue siendo noticia que una mujer sea directiva en el mundo del vino, porque “este mundo ha sido en general muy masculino, o por lo menos la visibilidad del trabajo, que es el reconocimiento final del mismo”.

No siempre ha sido así y la historia, que recuerda oportunamente Baigorri, deja constancia de que “la mujer ha tenido un papel fundamental también a la hora de las decisiones”. Otra cosa es que los últimos tiempos, el último siglo, hayan sido “un tiempo oscuro en ese sentido”, aunque las mujeres “por suerte están poco a poco recuperando” su papel.

“Al final me he dado cuenta de que el mundo del vino, en general, ha sido masculino, pero en la vitivinicultura de pequeñas empresas ha habido siempre una presencia femenina y la mujer, y lo veo entre nuestros asociados, tiene un papel predominante en las bodegas de aquí, en las bodegas de Abra”, remarca Baigorri. Se trata de una apreciación real que también se da de manera especial en Rioja Alavesa. “Yo lo veo así, tanto en la viticultura como en la enología. No solo en la administración, o en la gestión comercial, que suele ser más habitual, más visual, sino en la toma de decisiones conjuntamente o incluso como cabeza. Y eso se está equilibrando muchísimo más cada vez. Por suerte esto ya está admitido que sea así”, remarca.

Baigorri que cada vez se ve más en las ferias y en los negocios puros y duros del mundo del vino que “el papel de la mujer es mayor, independientemente de la zona del Estado o comunidad en que se encuentre una”.

Idoia Cuadra

“Triunfar en el mundo empresarial requiere de muchas renuncias”

Idoia Cuadra Ibáñez de Elejalde nació en Amurrio en 1969 y desde 1995 está al frente de la empresa de transporte por carretera, CuadraBus, con más de 40 años de trayectoria en un sector históricamente masculino que, sin embargo, ella está ayudando a cambiar. Licenciada en ciencias empresariales y madre de tres hijos, Idoia se las ha ingeniado para conciliar vida familiar y profesional, y en alguna etapa, además, con la política, pues fue concejal de EA en el Ayuntamiento de Amurrio, así como parlamentaria en la legislatura de 2005-2009, en donde trabajó de forma especial los temas de Educación.

Idoia Cuadra, responsable de CuadraBus. J.M. / P.B. / P.J.P.

El camino no ha sido fácil, pues hacerse un hueco en el mundo empresarial implica “tiempo, esfuerzo y dedicación y, por consiguiente, muchas renuncias en la vida personal y familiar, para las que como mujeres, por la educación patriarcal recibida, nos lastra. La gran mayoría esta capacitada para ello, pero primero nos lo tenemos que creer y querer. A medio largo plazo, compensa y mucho, pero es difícil”, asume.

De hecho, la realidad actual es evidente. “El mundo no está todavía preparado, y las mujeres tenemos que hacer el doble de esfuerzo para estar ahí. Se ha avanzado mucho, pero estamos aún lejos de romper esos techos de cristal”, subraya quien, no obstante, se muestra optimista. “Vamos en la buena dirección y las nuevas generaciones van a llegar, proporcionalmente, mucho más lejos. En el mundo empresarial, como decía, cuesta más, los resultados no se logran hasta largo plazo y exige mucho; aunque si se lo preguntas a una futbolista o una remera, seguro que dirá lo mismo de su ámbito, porque es común a todos los sectores”, apunta.

De momento, la empresa que dirige va logrando importantes pasos, reconocidos y premiados en numerosas ocasiones. Y es que CuadraBus fue la primera firma vasca en lograr el reconocimiento de calidad para su servicio escolar, de trabajadores, de transporte urbano y de líneas regulares, certificado por Aenor en 2012. El mismo año en el que los profesionales del sector de autobuses y autocares la nombraron empresa del año en la categoría de transporte discrecional. Un logro al que se sumó, en 2016, que el Instituto vasco de la mujer, Emakunde, la acreditara como entidad colaboradora en igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, convirtiéndose en la primera empresa de transporte por carretera en Euskadi en conseguirlo.

“Fuimos pioneros en la certificación y eso también implica adquirir compromisos por los que, poco a poco, vas adquiriendo más herramientas con las que abrir nuevas puertas”, subraya. Así, CuadraBus lleva ya años impartiendo formación a conductoras con sus correspondientes prácticas de integración en empresa, que complementa con medidas de conciliación y horarios flexibles, así como con protocolos ante acosos o similar. Algo que les ha permitido ir revirtiendo cifras, que aún distan de su objetivo. Y es que la empresa cuenta con 200 personas en plantilla, distribuidas por sus sedes de Amurrio, Bergara y Etxebarri, más sus naves en Gasteiz, Laudio y Agurain, pero la equidad de género no es igual en todos sus departamentos, ya que si en administración el 90% del personal es femenino, en conducción no llega al 20%.

“Incorporar mujeres al volante es lo que más nos cuesta, pero esto va a cambiar rápido por las circunstancias del propio sector, porque hay menos profesionales, menos cantera que unas décadas atrás, y esto también abre una puerta grande a las mujeres. Ya se palpa en las calles y carreteras, y creo que es un sector atractivo tanto para mujeres como para hombres, porque se viaja y se está en contacto con la gente”, opina Cuadra.

En CuadraBus, según Cuadra, “el eje de la igualdad es transversal y afecta a todos los departamentos de la empresa, y no solo en materia de género, ya que también trabajamos la integración de diferentes discapacidades, de cara a que sea percibido con normalidad, no como algo extraño”. “Es decir, que cualquier persona tenga una puerta de entrada a esta empresa, partiendo de que todas las personas somos diferentes y aprovechando la especificidad de cada cual como algo siempre positivo”, añade.

No en vano, CuadraBus también puede presumir del premio Fekoor, por su compromiso con las personas con discapacidad, en la categoría de Empleo e Inclusión Social; así como del Lazarraga por su compromiso con el euskera (2012). De cara al 8 de marzo, toda la flota de autobuses de Cuadra y las instalaciones de las empresa volverán a lucir el punto lila. “Es algo que llevamos haciendo desde 2010, y que también realizamos en otros días que denominamos especiales, como el del euskara o el de la discapacidad, porque aún es necesario visibilizarlos. ¡Ojalá algún día deje de serlo!”, apostilla.

Jone Crespo

“Es muy importante reconocer que existen esos techos de cristal”

Socia fundadora de Guiaraba y presidenta de la asociación Somos Mujeres y Empresarias, Jone Crespo emprendió hace ya 24 años junto a otros dos socios hombres y, por fortuna, nunca ha tenido que enfrentarse a prejuicios de género, al menos a nivel interno. No obstante, a lo largo de su trayectoria “algunas personas” han pensado en ocasiones que ella “no podía ser la que ocupara la gerencia” de su empresa y Crespo ha tenido que escuchar también frases como pregúntale a tu jefe.

Jone Crespo, en el parque de El Prado de la capital alavesa. J.M. / P.B. / P.J.P.

Más allá de este tipo de situaciones, Crespo celebra el hecho de que se haya avanzado en el ámbito de la igualdad en las empresas, aunque con matices. Porque en la CAV el porcentaje de mujeres en puestos directivos es más bajo que la media estatal y porque queda mucho camino por delante en este ámbito. “Se debiera hacer un esfuerzo para que ese liderazgo fuera uniforme y no solamente en sectores concretos”, insta.

Crespo, pese a no haber tenido “nunca” que demostrar más que un hombre en su recorrido empresarial, cree que “donde siempre las mujeres tienen que demostrar más es para conseguir un puesto de trabajo o un ascenso en su carrera laboral”.

“Cuando eres tú la que tomas las decisiones en igualdad de condiciones que tus socios es mucho más sencillo todo. Y desde luego en las negociaciones que he tenido que hacer durante mi trayectoria siempre he recibido un trato igual”, apunta.

Por otra parte, la directiva lamenta que la conciliación laboral “por supuesto” supone “un obstáculo” para las mujeres a la hora de desarrollar su carrera laboral, pues “todavía la mayor parte de los cuidados y labores en el hogar recaen principalmente” sobre ellas.

“También en este tema hemos avanzado pero mucho menos de lo que sería deseable. Aquí es muy importante la educación, poner la vida en el centro, dar valor a las labores de cuidados y también a las labores del hogar para que se distribuyan de forma igualitaria entre los componentes de las familias”, reivindica Crespo.

La presidenta de Somos Mujeres y Empresarias considera además “muy importante reconocer que existen esos techos de cristal”. No en vano, pese a que en las universidades o en las oposiciones “las mujeres obtienen unas calificaciones excepcionales”, a medida que transcurre la vida laboral “en la mayoría de las direcciones de empresa y en los consejos de administración sigue habiendo mayoría de hombres”.

Según Crespo, ahora mismo hay además “una falta de mujeres en los ámbitos STEM” (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), que constituyen “sectores en auge”.

“Yo creo que debiéramos hacer un esfuerzo para lograr tener cada día más igualdad y dejar a nuestras hijas y nietas un mundo mejor y laboralmente más fácil, donde no tuvieran que demostrar más por el hecho de ser mujeres”, resume la directiva.

Crespo, “muy orgullosa de haber emprendido”, anima a todas las mujeres que tengan un proyecto o unas habilidades a crear su propia empresa. “Es un gran reto, una aventura apasionante que te permite tomar tus propias decisiones y conciliar con la familia. Eres tú la que decides los horarios, la disponibilidad, tiene muchas ventajas”, resume.