Sintecho durante el estado de alarma: sin agua y con multas

Las personas sin hogar han sufrido especialmente el cierre de recursos sociales en la pandemia

19.08.2020 | 23:06
Imagen de archivo de una persona sintecho viviendo en una calle de Pamplona. Foto: Unai Beroiz

madrid – El estado de alarma endureció las condiciones de vida de las personas sin hogar en la ciudad de Madrid, hasta el punto de que han sufrido situaciones como no tener agua para beber por el cierre de las fuentes públicas, ser multadas por vivir en la calle o comer durante 65 días consecutivos solo bocadillos por la clausura de cocinas.

En rueda de prensa, Solidarios para el Desarrollo y Acción en Red explicó hace unos días los resultados de un trabajo sobre el terreno que realizaron en junio para conocer las necesidades del colectivo, especialmente tras el confinamiento y el fin del estado de alarma.

En ocho jornadas repartidas en dos semanas durante dicho mes, cerca de 70 voluntarios recorrieron los distritos madrileños de Arganzuela, Carabanchel, Centro, Chamartín, Chamberí, Latina, Moncloa, Retiro, Ciudad Lineal, Usera, Tetúan, Salamanca, Puente de Vallecas y Moratalaz.

Una de las principales conclusiones del estudio es la dispersión desde el distrito Centro a otros diferentes de la capital o la movilización de personas sin hogar a distritos donde tradicionalmente no se encontraban, según el responsable del Programa de Atención a Personas sin Hogar de Solidarios para el Desarrollo, Jesús Sandín, y la coordinadora del proyecto contra la exclusión social de Acción en Red, Ana Vázquez.

El Centro concentra normalmente alrededor del 40% de las personas sin hogar de la ciudad y ahora se sitúa en el 28,6%, una reducción "significativa", que los responsables de las dos ONG han atribuido en parte a "cierto hostigamiento" policial en la zona de la plaza Mayor y de Ópera y al cierre total o parcial de algunos recursos sociales.

Durante el trabajo de campo, que se realizó sólo en el interior de la M-40 por limitaciones logísticas de las dos organizaciones y las impuestas por la situación del estado de alarma que complicaba la salida de los voluntarios, se encontraron a 427 sintecho, la mayoría hombres.

Según Sandín y Vázquez, desde todos los recursos de alojamiento para personas sin hogar de Madrid se hizo un enorme esfuerzo por responder de manera adecuada y suficiente a la nueva necesidad surgida.

El Ayuntamiento de Madrid prorrogó la vigencia de la Campaña del Frío, abrió un pabellón en el recinto ferial IFEMA, mantuvo abierto el Polideportivo Marqués de Samarach y habilitó el hotel Las Tablas para personas con síntomas compatibles con la enfermedad.

Sin embargo, añadió Sandín, muchas personas seguían en la calle y en algunas zonas, como el aeropuerto de Barajas o el entorno de la plaza Mayor había aumentado su número de manera considerable, hasta que distintos operativos policiales los desalojaron y "se perdió su rastro".

Una de las circunstancias a las que han tenido que hacer frente los sintecho durante estos meses pasados han sido las multas policiales por estar en la calle, un hecho que las ONG han puesto en conocimiento de la Unidad contra el Odio de la Policía Municipal.

"Se pidió al Samur Social un salvoconducto para que no se les sancionara, pero aun así se han seguido poniendo multas. Aunque Samur dice que esto no va a ningún lado y ellos son insolventes, sin embargo se queda el embargo de por vida sobre sus ingresos", ha señalado Ana Vázquez.

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Aseos y baños públicos. Otras circunstancias que han empeorado la vida de las personas sin hogar es el hecho del cierre de los aseos, baños, aseos públicos y de las fuentes. "De estar mal han pasado a estar fatal, porque incluso han pasado sed por el cierre de las fuentes públicas. En las rutas de los voluntarios, que ofrecen galletas, té y café, ahora les pedían agua".

Centros de acogida. Por otro lado, "se les ha limitado mucho la convivencia y las actividades en los centros de acogida, ha habido una menor intervención individualizada y en algunos casos, como el centro para personas sin hogar Los Geranios, los usuarios han comido durante 65 días a base de bocadillos, porque no había cocina". Como medida de protección para garantizar las distancias algunos centros han eliminado el comedor y han dado pícnics.