Pepe Viyuela: "Si tengo que elegir, lo tengo claro: ser payaso"

Pepe Viyuela protagoniza la película 'Marcelino, el mejor payaso del mundo', está al frente de la función 'Esperando a Godot' y tiene a la vista dos series que aún están muy verdes

19.08.2020 | 13:15
Pepe Viyuela caracterizado para dar vida a Marcelino Orbés.

Payaso, actor, filósofo y poeta son, dice, las cuatro patas sobre las que se sostiene su vida profesional. Le gusta todo lo que hace, pero no tiene dudas en el caso de que tuviera que elegir: se quedaría con el oficio de payaso. El público televisivo le reconoce por su personaje de Chema en la serie de Telecinco Aída y su última participación en una ficción televisiva fue en Matadero, una historia en la que trabajó con su hija Camila. Ahora promociona Marcelino, el mejor payaso del mundo, sobre la vida del clown de Jaca Marcelino Orbés, quien alcanzó la gloria en Estados Unidos pero murió pobre y desahuciado.

¿Es Marcelino Orbés un personaje conocido?
Injustamente había desaparecido del presente. Él ocupó un lugar muy importante en la historia de los payasos, pero hace ya más de un siglo. Una de las cosas más interesantes que hemos hecho en este trabajo, Marcelino, el mejor payaso del mundo, ha sido poner en valor a este hombre y hacer que la gente lo conozca.

¿Por qué cree usted que olvidamos a ciertas personas que pueden resultar muy interesantes y nos quedamos con otras que apenas son relevantes?
Esa es una de las preguntas que plantea el trabajo que hemos hecho. Es cierto que enterramos en el olvido a gente que tiene mucha valía, pero ese es otro debate. Antes de este proyecto y de su promoción, a Marcelino Orbés no le conocía casi nadie.

Siendo tan desconocido, ¿cómo llegó a sus manos este proyecto?
A través de Germán Roda, un director de cine aragonés. Encontró información sobre Marcelino gracias a las investigaciones que había hecho un periodista de Aragón, Mariano García. Él descubrió a Marcelino y comenzó a buscar información sobre este payaso, publicó un libro y es ese libro el que da origen a la película.

¿Usted tenía ya conocimiento de quién era este hombre?
Había leído algo y también tenía el libro que escribió Mariano García. Al dedicarme a lo mismo que Orbe, cuando surgió la noticia no me pasó desapercibida. Pero lo que va a servir para que Marcelino sea conocido va a ser la película.

¿Por qué esa atracción suya por ser payaso?
Empecé a interesarme por este oficio después de terminar la carrera de Arte Dramático. Es una faceta que descubrí casi por casualidad y que me empezó a interesar desde muchos puntos de vista. No profundicé en ella solo como actor, sino que tiene algo que ver con una forma de entender la vida, porque hay mucho de filosófico. Con el paso de los años, ha sido algo que ha ido ocupando cada vez más espacio en mi vida.

"A mí, el payaso me ha dado muchas cosas"


¿No le resta tiempo a su profesión como actor?
No. Además, tengo que decir que empecé en televisión como payaso y fue lo que propició que luego trabajara en teatro, en series y en películas. A mí, el payaso me ha dado muchas cosas. Para que no me preguntes, si tuviera que elegir y quedarme con algo, ¿sabes con qué me quedaría? Lo tengo claro: ser payaso. Esta es la faceta que más satisfacciones me ha dado y la que más me ha enseñado. Creo que aún tengo muchas cosas que aprender y espero hacer este aprendizaje de la mano del payaso que soy.

Un oficio que minusvaloramos y un término que utilizamos en modo peyorativo.
Pero tiene su sentido, porque el payaso representa a un ser que fracasa, a un ser estrafalario, a un ser que parece creado para que la gente se ría de él. Todo esto hace que hayamos creado un personaje de segundo orden. Sin embargo, a lo largo de los años los payasos han representado una forma de mirar la vida que nos ayuda a vivirla mejor. El payaso te ayuda a encontrar la luz en la sombra, a reír y también a superar nuestros traumas, nuestras desgracias. Un payaso permite que seamos mejores personas.

Aunque si llamamos a alguien payaso es como insulto.
También lo entiendo perfectamente. No me importa que me llamen payaso, porque es uno de los oficios y de las actividades más hermosas y más generosas que se pueden llevar a cabo.

Poeta, filósofo, payaso y actor. ¿Quién es Pepe Viyuela?
Un payaso, eso es lo que es fundamentalmente Pepe Viyuela. Lo que ocurre es que todo lo que has nombrado no va por separado. Todo está ligado. La actividad del payaso está ligada con la del actor, también con la filosofía€

¿Como forma de vida?
Claro, porque el payaso tiene una forma de mirar, una forma de entender, una perspectiva de las cosas muy interesante... Yo siempre me he llamado a mí mismo payaso.

¿Qué tal con Esperando a Godot, su función prepandemia y también posconfinamiento.
La estrenamos en noviembre del año pasado, cuando no teníamos ni idea de lo que iba a ocurrir cuatro meses después, y la retomamos el 24 de julio en el Festival de Olite, en Navarra, donde tuvo muy buena acogida. El 2 de septiembre estaremos en Madrid para hacer temporada. Luego continuaremos la gira, pero siempre condicionados a lo que la situación permita. En fin, veremos si la pandemia nos deja vivir un poco tranquilos.

Ver al público con mascarilla será chocante, supongo.
Sí, bastante chocante, pero la disposición de la gente ya te da una idea, porque nadie se sienta al lado de nadie. La verdad es que la mascarilla borra el rostro de la gente.

"Confío en la mirada y también en la carcajada"


Será necesario que la risa y las emociones lleguen a los ojos, ¿no?
Sí. Tu ves un rostro de forma parcial, pero siempre está la mirada que nace en los ojos, eso es cierto. Confío en las ganas que todos tenemos por comunicarnos y que el deseo de volver a los teatros nos ayude de alguna forma. Como digo, confío en la mirada y también en la carcajada. Las mascarillas restan expresión, pero no apagan los sonidos, porque siempre se pueden oír las carcajadas.

Aunque Esperando a Godot no sea precisamente una comedia...
No, no lo es, pero en nuestra versión sí que hay lugar para la carcajada.

Esta obra de Samuel Beckett pertenece a lo que se llama teatro del absurdo.
Así está clasificada, aunque cuando uno la estudia y la interpreta se da cuenta de que es un texto que tiene poco de absurdo, porque la situación que se vive es de lo más realista, a no ser que consideremos la propia realidad como algo absurdo o veamos nuestra propia existencia como algo carente de sentido.

Los personajes deambulan por el escenario buscando un lugar.
Y yo creo que a nosotros nos pasa lo mismo en nuestras vidas: nos esforzamos en dar sentido a algo que probablemente no lo tenga, así que igual de absurda que es la función podría llegar a serlo nuestra propia existencia.

¿Un deambular terrible?
No. A mí me parece un hecho con el que hay que aprender a convivir y que no hay que desesperarse por no encontrar a veces sentido a muchas de las cosas que hacemos.

¿Habla el filósofo en estos momentos?
Ja, ja, ja€ Que algo no tenga sentido no quiere decir que no tenga hermosura. Siempre he pensado que un árbol mucho sentido no tiene, pero es un placer mirarlo y convivir con él.

Esa obra también se estudia como una tragicomedia. ¿De qué tiene más, de tragedia o de comedia?
Volvamos a nuestras propias vidas. Tragedia y comedia van indisolublemente unidas, aunque en el teatro nos hemos empeñado en separarlas. En Esperando a Godot la situación de los personajes es trágica, pero es precisamente esa tragedia la que provoca la comedia, la sonrisa, y a veces la carcajada. Sin tragedia más comedia, la vida no sería posible.

La última vez que le vimos en televisión fue en Matadero, en Antena 3.
Sí, y es un trabajo del que estoy muy orgulloso. Acabé muy contento con esa serie. Es verdad que a lo mejor pasó un poco desapercibida, pero había un guion estupendo y unas interpretaciones muy buenas. Es uno de esos proyectos que ayudan a ver cómo está mejorando la ficción española. Estamos aprendiendo a contar de una forma inmejorable buenas historias.

¿No le parece que la televisión generalista queda en cierta forma a la sombra de las plataformas?
Las plataformas tienen las series como una forma de monopolio y se dedican fundamentalmente a ellas. Las televisiones en abierto tienen otro tipo de contenido y abarcan más formatos. Las plataformas han llegado para darle un empujón muy importante al mundo de la ficción, pero no creo que las generalistas deban quedarse atrás, también porque tienen un espacio importante a la hora de contar historias. Las series constituyen un mundo atractivo y rico para los espectadores, y siempre ha sido así. Pienso que las televisiones más convencionales no tendrían por qué perder ese pulso que parece que están ganando ahora mismo las plataformas.

A usted le conocimos como Chema€
En Aída, pero antes también me conocía la gente que iba al teatro. No nací como Chema para el mundo de la interpretación.

Pero sí a niveles más populares, porque la gran fama se la dio la televisión. ¿Se ha convertido ese personaje en un sambenito?
Cierto que la fama te la da la televisión, y si una serie tiene éxito el número de casas en las que entras puede ser infinito, ¿no? Pero quizá yo nunca he buscado esa fama. ¿Sambenito? No, estoy encantado. Fue un personaje que supuso mi lanzadera y que luego ha servido para que haga un montón de trabajos en otras series, pero también en cine y teatro.

Aunque fuera la historia de un perdedor.
Si lo quieres ver así... La vida no está llena de hombres y mujeres que tienen éxito, a quienes todo les va bien y que son elegantes y felices. La vida tiene muchos colores y el fracaso es uno de ellos, pero eso no te convierte en un fracasado. Chema ha supuesto muchas cosas a lo largo de mi vida, me fue bien con él mientras lo hacía, fueron muchos años, y también me ha ido bien cuando me fui de ese personaje.

"Chema me ha dado muchísimas satisfacciones"


¿Se ha arrepentido alguna vez de haber hecho algún personaje concreto?
Nunca. No tengo ni uno del que no quiera acordarme, y tampoco uno que haya hecho y lo rechace. No hay arrepentimientos de ningún tipo. Reivindico a Chema y a todos los demás. He convivido con Chema durante diez años y me ha dado muchísimas satisfacciones, así que sería un desagradecido si dijera que se ha convertido en una losa, porque es todo lo contrario. Hay muchísima gente que me reconoce como Chema. Es más, ojalá alguna vez tenga la oportunidad de hacer un revival y poder darle vida otra vez.

Con todo el trabajo que anda abordando no tendrá muchos planes para el futuro próximo...
Hay un par de cosas en televisión que están en proceso de preproducción y negociación. Son series, ambas son comedias, y una está basada en un hecho histórico reciente. Está ambientada en los años 60 en España. Hay otra, pero aún no está aprobada por ninguna televisión, y esta sí que es pura comedia y pura ficción. Estoy muy ilusionado porque es humor no verbal, pero hasta aquí puedo contar; ya sabes que estas cosas se llevan de forma un tanto secreta y que son las cadenas, las plataformas y los productores quienes tienen que anunciar el proyecto y dar pie para que tú hables después.

En Matadero trabajó con su hija Camila, ¿resultó difícil?
Con ella se trabaja muy bien. Hemos logrado establecer una relación muy profesional cuando trabajamos juntos. Ella no me mira como su padre, me considera un compañero.

¿Y usted a ella?
De la misma manera.

Pues no parece fácil.
No, no lo es, pero no me permito decirle nada si ella no me consulta, e intento no tener una actitud paternalista, más bien un trato de tú a tú. Yo la respeto mucho como actriz, porque lleva muchos años en la profesión aunque aún sea muy joven.

Pero algún consejo le dará.
No. Si ella no me lo pide, no. No lo hago con nadie, y por el hecho de que sea mi hija no debo tomarme esa libertad. Trabajamos muy bien en un mismo proyecto y no ha sido Matadero el primero que hemos hecho juntos.

Así que podemos decir eso de De tal palo tal astilla.
En mi familia se ha vivido siempre la interpretación de una forma muy intensa, pero si Camila hubiera querido ser otra cosa, estoy convencido de que se hubiera volcado en ella.

¿No la desanimó?
No se me hubiera ocurrido nunca hacerlo. Todos tenemos derecho a elegir lo queremos ser. 


PERSONAL
Edad
: 57 años (2 de junio de 1963).
Lugar de nacimiento: Logroño (La Rioja).
Familia: Está casado con Elena González y tiene dos hijos, Samuel y Camila.
Formación: Estudió Filosofía y Letras, y Arte Dramático.
Trayectoria: Comenzó como payaso en televisión. La serie que marca toda su trayectoria es Aída, donde dio vida a Chema. Posteriormente protagonizó Olmos y Robles. Otra historia que le ha marcado ha sido Matadero, en Antena 3. En julio presentó el documental Marcelino, el mejor payaso del mundo. En el mismo mes volvió a la actividad teatral con Esperando a Godot. Fue en el Festival de Olite y tuvo buena aceptación del público.