Los avances tecnológicos están más que presentes en la sociedad, desde los primeros teléfonos inalámbricos los dispositivos mejoran a pasos agigantados. Esto ha supuesto que las nuevas generaciones no conciban una realidad sin pantallas y conexión a internet.

Los jóvenes están totalmente conectados a la red y cada vez lo están desde más pequeños. Y aunque son muchas las ventajas y ayudas que proporcionan estas tecnologías, también hay peligros en el mal uso de ellas.

Una de las más frecuentes es el uso de redes sociales en edades tempranas y sin supervisión parental. Según un informe realizado por Unicef el primer móvil suele ser a los 10,8 años y el 51,6% del alumnado de Primaria tiene dispositivo propio. Asimismo, el 78,3% de los alumnos está registrado en alguna red social y el 43,6% en 3 o más. La situación se complica cuando los datos señalan que un 3,1% de los alumnos de Primaria tiene un uso problemático de las redes sociales. 

Móvil desde pequeños

Paula Aragón, psicóloga general sanitaria y neuropsicóloga clínica, cuenta con su propia oficina de psicología donde atiende casos preocupantes del uso de pantallas y redes sociales. En su consulta asegura que ha visto una tendencia a que los niños reciban el móvil entre sexto y primero de la ESO.

Entrevista con la psicóloga infantil Paula Aragón. Pilar Barco

“Muchas veces viene ocasionado por esa presión de que amigos iguales están teniendo móviles y ellos muchas veces se quedan descolgados. Yo creo que ese es uno de los principales motivos por los que los padres  o las familias se ven obligados a introducir el móvil”, indica.

Desde su experiencia aboga por valorar todos los factores antes de entregar el móvil a cualquier niño o niña, no solo la edad sino también el nivel de madurez, las normas que haya en casa y la supervisión que puede haber por parte de los padres hacia las redes sociales.

Presión y no necesidad

“Muchas veces se introduce por presión y no tanto por esa necesidad real de contactar”. Además, asegura que en muchos casos los padres y madres acceden a que sus hijos tengan las aplicaciones y redes sociales que quieran sin ser conscientes de cómo funcionan.

“Una de las cosas que yo sí que incitó a los padres es que si su hijo o hija se va  a descargar una aplicación que por favor investiguen. Es un poco psicoeducar ellos como adultos de qué aplicaciones están utilizando y ver cómo funcionan”, explica Paula Aragón.

Entrevista con la psicóloga infantil Paula Aragón. Pilar Barco

Por otro lado, es consciente de que al entregar un dispositivo a edades tan tempranas los niños y niñas se acostumbran a una gran variedad de aplicaciones desde muy pequeños.

Aun así, tiene claro que todas estas tecnologías son el futuro: “Hay que entender y tratar de no demonizar ni las redes sociales ni el móvil porque es la nueva era. Estamos en una nueva era de comunicación y hay que entender que ellos se comunican a través de las redes sociales, pero también de qué manera. Yo no veo mal que pasen un rato con el móvil, pero que no sustituya a una vida más experiencial”. 

Reutilizar dispositivos

Asimismo, recalca que es muy importante ser consciente del primer móvil que vamos a dar y recomienda que siempre sea de una gama inferior al de los padres y madres o que sea reutilizado o heredado de algún familiar. De otra manera, si se entrega un IPhone, que suele ser lo más pedido, u otros teléfonos de alta gama se les ofrece a los niños algo que no tienen ni sus familias. Además, independientemente de la marca del móvil las funciones son las mismas. 

Entrevista con la psicóloga infantil Paula Aragón. Pilar Barco

“Los estudios dicen que de los 0 a 3 años se recomienda no tener ninguna exposición a pantallas, que todo sea un juego manipulativo. Luego de los 4 a los 6-7 años ahí se puede recomendar como rutina 30 minutos y siempre acompañados. De los 7 a los 12 sí que podemos aumentar a una hora pero de manera excepcional, es un regalo y siempre supervisando el contenido. Después, ya viene la edad potente, a partir de los 13 años, aquí yo diría que máximo una hora y poco a poco ir ganando un poco más de tiempo según veamos cómo se adapta, como lo utiliza”, indica la profesional, Paula Aragón.

Comunicación

Estas pautas son ignoradas en la mayoría de casos y una herramienta de comunicación que en un principio debería ser la principal función, se convierte en un entretenimiento. La psicóloga también menciona unos nuevos relojes inteligentes que se han puesto de moda para poder contactar con niños pequeños sin necesidad de darles un móvil. 

También, es importante comunicarse con los niños y niñas cuando piden tener alguna red social y entender porque la quieren. Qué es lo que les interesa y a qué contenidos van a tener acceso y si se pueden obtener de otra manera sin ella. El peligro no solo está en las más populares, ahora con la IA hay apps de conversación en un chat que también suponen un peligro. Paula Aragón ha sido testigo de casos en su oficina donde niñas tenían un uso diario de ocho horas.

Entrevista con la psicóloga infantil Paula Aragón.

Entrevista con la psicóloga infantil Paula Aragón. Pilar Barco

Nueva era digital

Sin embargo, es consciente de que este proceso de digitalización muestra una brecha generacional que para muchos es difícil de comprender. El futuro se proyecta más tecnológico y avanzado, y las nuevas generaciones se están adaptando a ella. “Hay una brecha generacional a nivel digital, y cuesta comprender. Por eso como adultos y como familia tenemos que no endemoniar todo esto, porque al final ellos se identifican y se sienten a gusto con cómo lo hacen ahora”, indica la psicóloga.

En este sentido, queda claro que el buen uso de los dispositivos y la reflexión previa sobre los límites a establecer son clave. Cada familia es un mundo diferente y tiene distintos factores a tener en cuenta, por ello la supervisión y el diálogo con el menor son imprescindibles. “Creo que las redes sociales y el móvil pueden tener cosas buenas pero también tenemos que saber que las cosas buenas tienen un fin y poniendo límites es como ellos también van a poder gestionarse en el resto de su vida”.