Médicos y científicos reclaman a la Comisión Europea una regulación del tabaco basada en la evidencia científica
La carta ha ido acompañada de 131 estudios científicos no incluidos en el informe de evaluación publicado por la Comisión Europea, con el objetivo de que el Ejecutivo comunitario tenga conocimiento de ellos
Un total de 26 científicos europeos independientes y expertos en salud pública de distintos países europeos, entre los que destacan figuras como el oncólogo madrileño Fernando Fernández Bueno, o el profesor emérito italiano Fabio Beatrice, ha remitido este martes una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y a miembros del Gobierno comunitario en la que instan a revisar el enfoque regulatorio sobre los productos del tabaco y la nicotina para alinearlo con la evidencia científica disponible hasta la fecha.
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La carta ha ido acompañada de 131 estudios científicos, que no han sido incluidos en el reciente informe de evaluación de impacto de la Directiva publicado por la Comisión Europea, con el objetivo de que el Ejecutivo comunitario tenga conocimiento de ellos.
En la misiva, los expertos manifiestan su preocupación ante la posibilidad de que la futura normativa europea se base en la premisa de que todos los productos con nicotina presentan riesgos equivalentes a los del cigarrillo convencional, una afirmación que, subrayan "no está respaldada por la evidencia tratar como iguales productos fundamentalmente distintos en términos de riesgo para la salud pública".
"No está respaldada por la evidencia tratar como iguales productos fundamentalmente distintos en términos de riesgo para la salud pública"
Los expertos recuerdan que aunque ningún análisis riguroso sostiene que productos como los cigarrillos electrónicos, los productos de tabaco calentado, las bolsas de nicotina, el snus u otros productos de nicotina sin combustión sean inocuos, que no lo son, su uso por menores debe prevenirse estrictamente y su regulación ha de ser exigente. No obstante, afirma la carta, "también es incorrecto sugerir que presentan un nivel de riesgo comparable al del cigarrillo de combustión o regularlos como si así fuera".
El principal riesgo es la combustión del tabaco
La carta incide en que el principal factor de riesgo del tabaquismo es la combustión del tabaco, responsable de la liberación de sustancias tóxicas asociadas al cáncer, las enfermedades cardiovasculares y pulmonares, y la mortalidad prematura, mientras que la nicotina, aunque adictiva, no es la causa principal de estos daños.
En este contexto, los firmantes recalcan que la evaluación de los productos sin combustión debe realizarse en comparación con el consumo continuado de cigarrillos, y no únicamente frente a la abstinencia total, ignorando la realidad de millones de fumadores que no logran dejar el hábito y para quienes estas alternativas suponen una reducción de daños significativa. “La cuestión clave no es si estos productos están libres de riesgo, sino si son más o menos perjudiciales que seguir fumando”.
La carta incide en que el principal factor de riesgo del tabaquismo es la combustión del tabaco, responsable de la liberación de sustancias tóxicas asociadas al cáncer, las enfermedades cardiovasculares y pulmonares, y la mortalidad prematura
Los científicos también expresan su preocupación por la confusión en el debate público entre nicotina y humo, alertando de que esta equiparación puede inducir a error tanto a la ciudadanía como a los responsables políticos. "Confundir ambos elementos puede inducir a error a la ciudadanía y comprometer la calidad de las políticas públicas".
Finalmente, la misiva alerta de que el objetivo de la Unión Europea de alcanzar una “generación libre de tabaco” —definida como una prevalencia inferior al 5% en 2040— podría verse comprometido si la regulación no distingue adecuadamente entre los distintos productos de nicotina ya que podría, de manera no intencionada, favorecer la persistencia del consumo de cigarrillos en lugar de reducirlo.
Por todo ello, los expertos instan a la Comisión Europea a adoptar un enfoque regulatorio que refleje el continuo de riesgo entre productos, distinga claramente entre los efectos de la combustión y la nicotina, y siga el enfoque comparativo solicitado por el Parlamento Europeo en sus resoluciones. “Europa no puede afirmar que ‘sigue la ciencia’ en la lucha contra el cáncer mientras ignora una de las distinciones científicas más básicas: la diferencia entre los productos combustibles y aquellos que no lo son”, aseguran los científicos y médicos que han enviado esta carta.
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