“El Grupo se encuentra en una situación que compromete su viabilidad y que podría exigir la adopción de medidas adicionales como resultado del deterioro experimentado sin que pueda descartarse la solicitud de declaración de concurso voluntario. Tubos Reunidos informará oportunamente al mercado de cualquier avance o medida relevante que se adopte al respecto”.
De esta manera, tras el cierre del mercado, se ha dirigido Tubos Reunidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para salir al paso de una jornada de especulaciones sobre la posibilidad de que estuviese preparando un concurso de acreedores que han hundido sus acciones un 37,5%.
Complicada situación
El pasado 16 de abril, Inspección de Trabajo entregó su informe preceptivo sobre el Expediente de Regulación de Empleo presentado por Tubos Reunidos para 240 empleados de sus plantas de Amurrio y Trapagaran. En él, apuntaba que el deterioro de sus resultados situaría a la compañía alavesa en “causa legal de disolución” si no fuera porque el préstamo de la SEPI –principal acreedor, con 150 millones– es participativo y cuenta como patrimonio.
En la misma línea, el reciente informe de auditoría de Ernst&Young –que confirmaba unas pérdidas en 2025 de 118 millones de euros y una deuda que se elevaba a 263,2 millones–, mostraba la “incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad del grupo para continuar como empresa en funcionamiento” a tenor de la elevada deuda.
Desplome bursátil
En este contexto, la publicación esta mañana por El Confidencial de una noticia que avanzaba que el despacho Uría Menéndez trabaja junto a Tubos Reunidos para la presentación de un concurso de acreedores, previsiblemente en mayo, fue respondida rápidamente por el mercado con un desplome de los títulos de la compañía con sede en Amurrio.
Los títulos cerraron la jornada con una caída del 37,5%, a 0,14 euros por acción. El 29 de enero, un día antes de que la empresa anunciara su intención de presentar un ERE, la acción de Tubos Reunidos cerró la sesión a 0,2895 euros.
La comunicación de esta tarde a la CNMV deja sobre la mesa la opción del proceso concursal. La empresa explica que sigue trabajando en su plan de viabilidad, pero añade que “la reducción de la actividad de la que se ha venido informando con anterioridad, se ha agravado tras la falta de acuerdo con el comité de empresa en el marco del ERE en las plantas de Amurrio y Trápaga y la consiguiente paralización indeseada de la actividad en la planta de Amurrio”.
Así, la compañía traslada que “se encuentra en una situación que compromete su viabilidad y que podría exigir la adopción de medidas adicionales como resultado del deterioro experimentado sin que pueda descartarse la solicitud de declaración de concurso voluntario. Tubos Reunidos informará oportunamente al mercado de cualquier avance o medida relevante que se adopte al respecto”.
Tres ejes para la viabilidad
El plan de viabilidad planteado por Tubos Reunidos se sostiene sobre tres ejes. El de la reducción de costes, que tiene en el ERE que finalmente ha afectado a 240 trabajadores una de sus piezas centrales junto al cierre de la acería, es el que ha avanzado, aunque el ERE ya ha sido denunciado por la mayoría sindical.
El segundo eje está relacionado con la diversificación comercial y el tercero, que es el que está lastrando a la compañía, es el de la reestructuración de la deuda, en el que todavía no se ha logrado materializar un paso definitivo.