Markus Howard atraviesa su momento más difícil desde que aterrizara en el Baskonia allá por 2022 siendo un desconocido para la mayoría procedente de los Denver Nuggets.
Finalizada la participación azulgrana en una Euroliga donde no existe discriminación por nacionalidades, el baloncestista mejor pagado de la historia de la entidad del Buesa Arena se ha convertido en el descarte habitual de Paolo Galbiati en los últimos compromisos de la Liga ACB, donde únicamente hay cabida para dos de los cuatro extracomunitarios con que cuenta el preparador italiano.
Que alguien de este calibre, con un contrato altísimo hasta 2028 tras dos renovaciones al alza, quede excluido de las convocatorias del Baskonia para la competición doméstica es algo completamente atípico pero, a la postre, merecido si se aprecia su pobre rendimiento y la pujanza de Kobi Simmons.
Un exterior que no solo ha acreditado una mayor mordiente ofensiva cuando ha recibido la alternativa y encaja a la perfección en el ideario baloncestístico de Galbiati sino también un complemento ideal para Forrest a la hora de llevar la manija del equipo en el timón.
La decisión del italiano de depositar toda su confianza en el base-escolta de Georgia no admite ningún género de duda. De hecho, Simmons volvió a ser el baskonista más destacado en la reciente derrota ante el Barcelona.
Su último partido en la ACB data del pasado 15 de marzo en la derrota del Baskonia en la pista del San Pablo Burgos; su bagaje esta temporada en el frente doméstico se reduce únicamente a 11 apariciones
Autor el pasado domingo de 25 puntos, se fabricó numerosas canastas prácticamente de la nada, fue un cuchillo en las penetraciones gracias a su verticalidad y puso en jaque a la defensa de Xavi Pascual. Acaso su falta de continuidad desde el triple sea la asignatura pendiente para un Simmons al que el Baskonia quiere renovar a toda costa aun habiendo cambiado recientemente de agencia de representación.
Mientras Simmons se ha convertido en un bastión muy fiable que garantiza la pegada al ataque baskonista, Howard se mantiene esta temporada como una sombra de aquel escolta mortífero que acaparó portadas europeas gracias a sus portentosas exhibiciones ofensivas durante sus dos primeros cursos en el Buesa Arena.
Su actitud resulta intachable y en defensa –uno de sus conocidos puntos débiles– también se esmera para no ser un eslabón débil sobre el que los rivales traten de percutir de forma sistemática, pero un contrato con esas cifras exige por razones obvias mucho más.
Un largo mes y medio sin jugar en la ACB
Es evidente que el Baskonia hizo de oro en su día a Howard para seguir siendo un arma de destrucción masiva que colocase el ataque del equipo en otra dimensión. En este sentido, la decepción es mayúscula con su rendimiento en todos los estamentos del club y también en la propia afición azulgrana, que ha visto cómo aquella estrella rutilante de sus primeros años en Vitoria se ha convertido en un jugador muy venido a menos al que sus pares saben atar en corto y le han cogido la medida.
Para colmo de males, varios problemas físicos han lastrado más si cabe las evoluciones del escolta nacido en Nueva Jersey. Entre su fragilidad muscular y aquella lesión articular en uno de los dedos de la mano izquierda sufrida en la Euroliga en el desplazamiento a París, no ha estado disponible para Galbiati en varios momentos cruciales de la temporada.
Desde luego, los números no dejan lugar a las dudas. Howard se ha perdido 32 de los 69 partidos oficiales del Baskonia hasta la fecha, es decir prácticamente el 50%. Tan solo ha disputado 11 partidos de la ACB, donde se le vio por última vez el pasado 15 de marzo en la visita de infausto recuerdo al San Pablo Burgos, 23 de Euroliga y los tres de la Copa del Rey de Valencia, donde su rendimiento tampoco dejó un grato sabor de boca al margen de algunos puntos decisivos en la final ante el Real Madrid.
Nominado para no disputar el 'play off'
Quedan seis partidos para la llegada de los play off de la ACB y Galbiati deberá decidir si Howard recibe alguna oportunidad para poder reivindicarse y tratar de recuperar la confianza extraviada o, por el contrario, permanece atornillado al banquillo de los descartes.
De no mediar una lesión en los extracomunitarios del equipo, el entrenador transalpino tiene una patata caliente sobre sus manos que deberá gestionar de la mejor manera posible. Sin embargo, mucho tendrán que cambiar las cosas para que Howard sea uno de los doce elegidos en el play off a la hora de buscar el doblete a nivel doméstico.