Piden 8 años de prisión a un portero de discoteca por abusar de una menor en el lavabo
La Fiscalía le acusa de un delito de abusos sexuales por el que pide una condena de ocho años de prisión, otros seis de libertad vigilada una vez cumplida la pena privativa de libertad y la prohibición de acercarse a la joven a menos de 1.000 metros o a comunicarse con ella por cualquier vía durante los ocho años posteriores a la sentencia condenatoria
La Fiscalía pide ocho años de prisión para un portero de seguridad de una discoteca de Vilafranca del Penedès (Barcelona) acusado de agredir sexualmente a una menor en los baños del local en febrero de 2018.
En la sección sexta de la Audiencia de Barcelona ha quedado este miércoles visto para sentencia el juicio contra este portero de seguridad, en el que la víctima ha declarado a puerta cerrada y sin la presencia del acusado en la sala para evitar una confrontación visual durante una hora aproximadamente.
Según el escrito de acusación del Ministerio Oúblico, la joven acudió el 17 de febrero de 2018 junto con varias amigas a una fiesta de carnaval en una discoteca de Vilafranca del Penedès, donde el acusado abusó sexualmente de la menor en los lavabos del local aprovechando que se encontraba "gravemente perjudicada" por el consumo de bebidas alcohólicas, lo que "mermaba considerablemente su capacidad de decisión".
La fiscal sostiene en su escrito de acusación que el procesado cogió a la denunciante del brazo y la llevó hasta los baños de la discoteca con la "voluntad de agredir su libertad sexual" y llevando a cabo la agresión.
Por estos hechos, Fiscalía acusa al portero de seguridad de un delito de abusos sexuales por el que pide una condena de ocho años de prisión, otros seis de libertad vigilada una vez cumplida la pena privativa de libertad y la prohibición de acercarse a la joven a menos de 1.000 metros o a comunicarse con ella por cualquier vía durante los ocho años posteriores a la sentencia condenatoria.
El acusado niega los hechos
Durante el juicio, el acusado, que solo ha contestado a las preguntas de su abogada, ha negado los hechos que se le imputan alegando que el contacto físico con la joven fue consentido tras unos primeros besos, y ha asegurado que en ningún momento la "cogió" o la "agarró" en contra de su voluntad.
En el banquillo se ha sentado también un joven, conocido de la víctima por ser vecinos del mismo pueblo, al que la acusación particular acusa de haber difundido una foto de la menor el día de autos, aunque la Fiscalía pide su absolución.
La madre y la hermana de la víctima han explicado que tras los hechos de la discoteca y la difusión en redes de un vídeo grabado en el baño, la familia abandonó Vilafranca del Penedès y se mudó a otra ciudad catalana. Además, la joven ha estado en tratamiento psiquiátrico y psicológico por estrés postraumático, ha corroborado un profesional de la sanidad privada.
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