Euskadi cuenta en la actualidad con más de 380.000 alumnos dentro de un sistema educativo conformado por alrededor de 1.200 centros cuya realidad se ha visto impactada en los últimos años por la transformación digital y las perspectivas que abre la inteligencia artificial.
El Gobierno Vasco presentó semanas atrás la estrategia 'Adimen Digitala', un plan de Transformación Digital que apuesta por impulsar las competencias digitales del alumnado y profesorado y advierte de la necesidad de promover un uso "responsable y ético de la inteligencia artificial".
El sintagma Educación-IA lleva años siendo analizado por el Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa (ISEI-IVEI) tanto desde el punto de vista de la evaluación y medición como elemento de estudio en el ámbito de las aulas.
Creado hace 25 años, investiga la calidad del sistema educativo no universitario y evalúa el rendimiento académico de un alumnado que ya ha naturalizado desde edades tempranas el uso de las nuevas tecnologías, generando un debate sobre sus resultados entre docentes y progenitores.
Iker Etxebarria, miembro del ISEI-IVEI, considera que lo relativo a los posibles efectos negativos que la digitalización haya podido tener en la calidad de la educación tiene su origen en "cómo se ha aplicado".
"Se ha caído en errores... se ha corrido mucho y quizá se ha limitado a dar azadas para que cada uno sea capaz de arar su propia huerta", apunta al respecto.
A ello se le ha sumado la llegada de la inteligencia artificial (IA) que, más allá de los aspectos éticos, también afecta al día a día del ISEI-IVEI en su labor de evaluación del sistema educativo no universitario.
"Una de los aspectos que nos preocupa directamente en nuestras pruebas es el uso de la IA por detrás de los navegadores web o que las personas que incorporamos para su realización recurran a la misma", describe.
El instituto aplica la inteligencia artificial en la corrección de parte de las pruebas escritas que desarrolla en sus evaluaciones diagnósticas y el siguiente reto pasaría por su aplicación en la expresión oral y en casos de alumnos con necesidades educativas especiales.
Etxebarria defiende por ello una apuesta por la tecnología en las aulas que "aporte valor", superando la percepción de que el mero uso de herramientas tecnológicas ya es positivo.
"Al final, lo que puede suceder es que se sustituya el cuaderno por un pdf o un cuaderno por una aplicación de notas y no se aplique todo el potencial que nos ofrece", reflexiona.
"Todos estamos enganchados a las redes sociales perdiendo el tiempo haciendo scroll (...) Sin embargo, sería positivo contar con una herramienta en la que, por ejemplo, los alumnos pudieran corregir sus propias redacciones y su expresión escrita de tal forma que la IA les dijera qué está bien y qué está mal", ejemplifica.
'Feedback'
Según destaca, la IA puede ofrecer al alumnado un 'feedback' constante que le otorga una corrección inmediata de sus tareas, en contraposición al modelo educativo tradicional en el que hay que aguardar a la corrección de los errores.
"Si la corrección, por diversas circunstancias, no se realiza o se tarda mucho en llevarla a cabo queda instalado en la cabeza del alumno que ha realizado la tarea bien, cuando no es así", detalla.
Otras de las ventaja que ofrecería la inteligencia artificial en las aulas pasaría por la elaboración de ejercicios adaptativos en función del resultado y de las capacidades.
"Si un alumno realiza mal un ejercicio de dificultad mediana se le puede poner automáticamente uno más sencillo para que asiente conceptos básicos y después aumente su dificultad", explica.
Todo ello, según advierte, no sucede en el modelo tradicional al que estamos acostumbrados en el que el profesor manda tareas a los estudiantes para ser realizadas en casa.
En este contexto, se puede dar además el riesgo de que el alumnado recurra a consultar 'chatbots' de inteligencia artificial generativa (ChatGPT) y se limite a un "copiar pegar". "En estos casos es en los que no se da el aprendizaje... son las situaciones que hay que evitar", reconoce.
A su entender, se trata no obstante de cuestiones difíciles de aplicar en un ecosistema en el que se está "empezando" en el uso de la inteligencia artificial por parte de centros en los que la mayor parte del profesorado no estaría capacitado para ello.
"Se está empezando en la aplicación de la IA. Hay cuestiones que no se les puede pedir a los profesores. Algunas corresponden a las propias editoriales que elaboran plataformas. La cuestión no pasa por colocar un centenar de ejercicios en una plataforma si no se es capaz de aprovecharlo. No se puede dejar en manos de los profesores porque hoy les sobrepasa", reconoce.
Inversión
De cara al futuro, advierte que la figura del maestro va a seguir siendo insustituible pero su papel sí puede ser reemplazado en el desarrollo de algunas tareas en el hogar. Un papel que podría ser especialmente práctico en lo relativo a las competencias lingüísticas.
"Hay aplicaciones que pueden ayudar a ciertos alumnos para los que como recurso es más que interesante. Sin embargo, es necesario invertir y la Educación no suele ser uno de los espacios en los que las empresas más lo hacen", lamenta. Según reconoce, "cuesta mucho" que las empresas se adentren en el mundo de la Educación al haber sectores económicos en los que es más rápido rentabilizar la inversión.