Los ecos de los incidentes del sábado en el aeropuerto de Loiu durante el recibimiento a los miembros vascos de la flotilla de Gaza continúan incluso después de las explicaciones sobre el dispositivo policial ofrecidas por el consejero de Seguridad en el Parlamento Vasco. Ahora toca esperar a ver las conclusiones de las investigaciones internas sobre la actuación de la Ertzaintza que se saldó con la detención de cuatro personas, algunas con heridas leves como consecuencia de la carga policial, además de siete ertzainas en baja laboral.

Bingen Zupiria enmarca los altercados en el odio de una parte de la sociedad a la Ertzaintza, alimentada por determinados sectores sociales y políticos. En ese contexto, se entiende sus palabras hoy alertando de que en Euskadi “tenemos algo que reparar y curar”.

El fin de la violencia de ETA es una situación propicia para avanzar hacia la normalización, incluso a pesar de que la izquierda abertzale no ha realizado públicamente una autocrítica sobre el daño injusto causado. Mientras avanza en ese reconocimiento critica a la Ertzaintza y sitúa el origen del problema de la Ertzaintza en el modelo policial.

Sin embargo, Zupiria niega la mayor y asegura que “no es una cuestión policial, sino social”. Así lo ha manifestado en una entrevista a Bizkaia Irratia en las que ha añadido que “la convivencia no está garantizada” en Euskadi y necesita “unas bases para que no sucedan este tipo de cosas”, en referencia a lo sucedido durante el recibimiento en Loiu y que dejó unas imágenes que han dado la vuelta al mundo y han tenido un impacto internacional.

El consejero de Seguridad ha explicado que han analizado todos los recibimientos realizados a miembros de la flotilla y ha lamentado que “en ningún lugar en toda Europa ha sucedido lo que nos ha pasado a nosotros”, algo que, en su opinión, “no deja en buen lugar ni a nuestra sociedad, ni al Gobierno Vasco, ni a la Ertzaintza, ni a nadie”.

Tras reiterar que “nunca debió haber sucedido”, el titular de Seguridad ha subrayado que lo que le preocupa es “por qué ha sucedido aquí“. Ha reconocido que el Departamento no supo gestionar la situación y, a renglón seguido, reiteró que hubo una actitud de provocación por parte de algunas personas que quizás causó “una respuesta inadecuada” de la Ertzaintza.

Convivencia

En este punto, Zupiria se pregunta “¿por qué aquí? este tipo de actitudes frente a la Ertzaintza y responde: “Creo que aquí tenemos algo que reparar y curar y me parece que no es una cuestión policial sino social. Nuestra convivencia necesita unas bases para que no sucedan cosas así, y luego sí, a la Ertzaintza debemos pedirle profesionalidad y que en casos así haga bien su trabajo”.

La reflexión del consejero se apoya en que “desde el principio se evidenció cómo se comportan algunas personas en nuestro país cuando ven a un policía o a un ertzaina”. Niega que este sea un argumento para justificar nada sino que se trata de constatar un problema. “No entiendo por qué una persona, cuando llega a algún sitio y se encuentra a un ertzaina dando unas instrucciones, no las cumple y agrede. Y con eso no justifico lo ocurrido, pero creo que aquí tenemos algunos problemas y uno es que la actitud de algunas personas hacia la Ertzaintza, que vemos una y otra vez en muchos sitios y me preocupa mucho, porque está relacionado con la convivencia”, ha explicado.

Ante las peticiones de dimisión, Zupiria ha asegurado que él ha asumido la responsabilidad de lo sucedido, y que fue el lehendakari Imanol Pradales el que lo nombró hace dos años, y que puede cesarle “cuando quiera”. “Esa es su decisión”, ha concluido.