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Desde el "tirón de orejas" hasta el tuit de la piscina: un año de maniobras del PSE para marcar perfil

Eneko Andueza fue ratificado al frente de los socialistas vascos en febrero de 2025 con una apuesta por disputar el liderazgo

Desde el "tirón de orejas" hasta el tuit de la piscina: un año de maniobras del PSE para marcar perfilEuropa Press

El PNV ha decidido asumir una posición más activa para responder a las críticas del PSE cuando entienda que no se ajustan a la realidad, y de esa forma se garantizará un espacio público para su propio relato. A esta situación se llega tras más de un año de reproches socialistas. El 16 de febrero de 2025, el PSE ratificó a Eneko Andueza como secretario general. Llevaba en el cargo desde el año 2021, y ya estaba dejando una nueva impronta en la sala de máquinas socialista, un perfil más combativo y una mayor exposición pública con declaraciones críticas hacia el PNV, su socio en los gobiernos de coalición en las principales instituciones de la comunidad autónoma. Pero en aquel discurso del décimo congreso, lo que hasta el momento parecían meros desmarques puntuales pasaron a convertirse en algo estructural, en una estrategia para disputar el “liderazgo” de las instituciones. Todo ello, amplificado por las circunstancias propias del secretario general socialista: no ocupa ningún cargo público en el Gobierno Vasco, lo que le brinda un margen de maniobra y de crítica mayor del que tenía su antecesora Idoia Mendia, que era vicelehendakari en un gabinete compartido con el PNV. 

La proximidad de las elecciones municipales y forales de mayo de 2027 ha contribuido a esta tormenta perfecta, y cargos del PNV reconocían ya entonces en privado que esta nueva situación iba a ser complicada de gestionar. Casi en paralelo, la reelección de Andueza al frente del PSE ha coincidido con la llegada de Aitor Esteban a la presidencia del EBB del PNV (30 de marzo de 2025), que ha tenido que gestionar esta realidad. 

En el décimo congreso socialista, Andueza dejó ver lo que estaba por venir cuando acusó al PNV de arrogarse la operación Talgo. Desde entonces, se han multiplicado las declaraciones disruptivas, o el cuestionamiento de las posiciones del PNV, en un intento de dar una mayor visibilidad pública a la postura del PSE para que la ciudadanía vasca tuviera claro que su oferta es distinta. La cuestión es que, con frecuencia, el tono no ha sido el más protocolario para un socio de gobierno (forman parte de la hemeroteca el “tirón de orejas” de Andueza al lehendakari con el trazado del TAV, o la vez en que el consejero Denis Itxaso acusó a Pradales de “frivolizar” con la política de vivienda). 

Es cierto que los gobiernos de coalición han sido casi una constante histórica y hay otros ejemplos de fuertes fricciones en estas décadas, pero en los últimos tiempos se había proyectado cierto oasis en las formas frente al Estado español. Allí no existía una tradición de gobiernos compartidos, y PSOE y Podemos estrenaron el contador con declaraciones ya antológicas de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias e Irene Montero, que parecía que nunca se iban a dar aquí. Ahora, tras el fotomontaje socialista con inteligencia artificial que se burla del optimismo de Esteban sobre el nuevo estatus con su imagen lanzándose a una piscina, ha irrumpido en Euskadi una forma de comunicación que se lleva más en Madrid y entre rivales, ya que la utilizan PP y Vox contra el propio socialista Pedro Sánchez. UPN se lo hizo también a EH Bildu, con el montaje donde Arnaldo Otegi acudía con pistola a una cita con los socialistas.

Los últimos catorce meses están jalonados de ejemplos en los que, sin llegar hasta ese punto en las formas, sí se detecta una escalada en los desmarques del PSE. Antes del décimo Congreso, que Andueza cuestionara el nivel de productividad de los consejeros jeltzales en el Gobierno del lehendakari Pradales ya había generado un importante malestar. Tras ese congreso, el primer choque de cierta entidad tuvo lugar el 14 de abril de 2025. Y llegó totalmente por sorpresa, en una ronda de contactos del lehendakari para abordar la amenaza arancelaria de Donald Trump, un contexto que no era el más propicio para tensar la cuerda. Pero, en su comparecencia posterior ante la prensa, y sin que los medios lo sacaran a relucir en la ronda de preguntas, Andueza sí llevaba preparado en su discurso un recado para Pradales por una respuesta que ofreció en el Diario Vasco sobre otra cuestión distinta. Pradales había dicho que la posición de su Gobierno sobre la conexión del tren de alta velocidad con Nafarroa sigue siendo el informe redactado en 2018 (conexión por Ezkio-Itsaso, y no por Gasteiz). Andueza pensó que se estaba saltando el compromiso de esperar hasta que el Gobierno español publicara el informe técnico, pero al mismo tiempo admitió que Pradales le había aclarado en la reunión que sus palabras se malinterpretaron. A pesar de todo, tras su encuentro, mantuvo el “tirón de orejas” a Pradales y lo acusó de ejercer de portavoz del PNV en Gipuzkoa.

El 19 de abril, Esteban aseguró que esta polémica era “artificial” porque Andueza no había trasladado en privado al lehendakari el mismo mensaje que comunicó a la prensa. El 7 de mayo, Esteban y Andueza mantuvieron su primera reunión pública, y el socialista compareció ante la prensa sin reproches y dando por zanjadas las discrepancias.

Pero la concordia duró un día. El siguiente, el PSE denunció una falta de coordinación en el Gobierno Vasco porque el consejero Pérez Iglesias defendió unas alegaciones por invasión competencial ante un proyecto del Estado, la modificación del decreto de creación de nuevas universidades. La cuestión es que el pacto PNV-PSE solo obliga a elevar al Consejo de Gobierno las propuestas de recurso al Tribunal Constitucional, e Iglesias se encontraba muy lejos de ese momento, en fase de alegaciones a un borrador que ni siquiera se había aprobado aún en el Consejo de Ministros de Sánchez. Andueza elevó el pulso con esta cuestión y el macrocentro de refugiados, y dudó de “las ganas que tiene el PNV de seguir en el Gobierno” con el PSE. Poco después, en junio, Lakua alcanzó un acuerdo con el Estado sobre universidades.

Andueza volvió a poner en duda la alianza en octubre. El PNV venía de registrar su iniciativa sobre el euskera en las ofertas de empleo público tras constatar la cerrazón del PSE (intentó pactarla con Andueza, y no priorizó a EH Bildu, a pesar de que comparta que el euskera necesita un blindaje). Pero Andueza dejó caer que la coalición estará en riesgo si el PNV sigue buscando acuerdos con Bildu. Fue entonces cuando el exalcalde de Donostia, Eneko Goia, lo llamó “ahobero”. Es el episodio que Andueza utiliza para decir que a él también lo insultan y quitar hierro al tuit de la piscina, sin recordar el detonante.

El pasado febrero, la tensión repuntó con un conflicto en el Gobierno, que es terreno sagrado para el PNV porque lo quiere aislar del ruido. El consejero socialista, Denis Itxaso, no recibió de buen grado que el lehendakari presentara los alojamientos dotacionales de Riberas de Loiola en Donostia y acusó a Pradales de hacer anuncios con frivolidad, con plazas incorrectas. Cuando preguntaron a Esteban si había que cesar a Itxaso, no llegó a decirlo, pero opinó que esto no puede suceder dos veces.

Los migrantes de Harvard, euskera y la entrada a pie cambiado en el pleno

La tensión con los socialistas se ha jugado también en terrenos especialmente sensibles, donde el PNV ha tenido la sensación de que el PSE buscaba meterlo en un brete y situarlo cerca de los discursos xenófobos. Ocurrió tras un foro del lehendakari Pradales celebrado en mayo de 2025, donde se preguntó, dentro de una reflexión más amplia sobre la economía vasca y el envejecimiento, “qué tipo de migración necesitamos y qué tipo de migración es la que estamos recibiendo”. Los socialistas deslizaron entonces que Pradales pretendía hacer una criba para recibir únicamente con los brazos abiertos a los migrantes de alta cualificación y licenciados en Harvard. En el terreno de la migración, el PSE ha comparado algunos discursos del PNV con los del PP y Vox, aunque con el transcurso de las semanas esa teoría ha quedado desactivada por la vía de los hechos por la colaboración que ha mostrado el Gobierno Vasco para gestionar la regularización extraordinaria de migrantes decretada desde el Estado.

También sorprende al PNV que los socialistas sean el contrapunto de su propia compañera en el Consejo de Gobierno, Maria Ubarretxena, cuando trataba de arrancar transferencias en las condiciones más ambiciosas que sea posible (el caso del puerto de Pasaia está siendo paradigmático), o que los socialistas hayan estirado algunas discrepancias aunque el compromiso adquirido en privado era bajar los decibelios. Que se sepa, ha ocurrido al menos una vez, en octubre. Y, de nuevo, la causa fue el blindaje del euskera en las OPE. Tras un fuerte enfrentamiento público, PNV y PSE tuvieron que desfilar ante la prensa al día siguiente para acudir al pleno del Parlamento. El jeltzale Joseba Díez Antxustegi acudió con un perfil bajo, con un llamamiento a “alejarse del ruido”. En teoría, respondía a un compromiso pactado entre las ejecutivas para realizar declaraciones inocuas. Pero Andueza no se alineó con ese mensaje y deslizó que tenía más confianza con Andoni Ortuzar que con Esteban, lo que puede hacer calar la idea de que el presidente del EBB no es de trato fácil. Esteban concluyó este sábado que no va a contribuir a generar sensaciones equivocadas sobre la alianza o ruido, pero sí dirá lo que piensa si el PSE no se ajusta a los hechos.