Editorial

Concretar la educación

08.10.2020 | 23:43

Tras comprobar que la alarma suscitada por el regreso a las clases presenciales no tenía base y que las medidas preventivas funcionan, el análisis sindical de las necesidades de los centros debe ceñirse a cada caso

La reunión de la Mesa Sectorial del Personal Funcionario Docente entre los responsables del Departamento de Educación del Gobierno Vasco, que lidera Jokin Bildarratz, y los representantes de los principales sindicatos del sector ha servido al menos para arrojar cierta luz al ya insistente debate sobre la situación y necesidades del sistema educativo vasco a raíz del regreso a las clases presenciales. Toda vez que, pese a los temores sindicales y la alarma previa creada, el aspecto sanitario parece bajo control debido al resultado de las medidas de prevención puestas en marcha, que han logrado mantener en todo momento el porcentaje de aulas clausuradas por debajo del 1% (quedan un centenar en 65 centros), diagnosticado apenas 710 casos –que no contagios a resultas de la actividad educativa–, menos del 0,2% de los 371.956 alumnos preuniversitarios, y evitado brotes relevantes en los centros escolares; las reclamaciones sindicales se centran ya en aspectos concretos de la gestión (contratación de personal) del sistema educativo y de la relación (ausencia de diálogo) entre el Departamento y las centrales. La segunda, en la que la convocatoria de las cuatro mesas sectoriales específicas de la actividad docente en la educación pública era demanda sindical, parece entrar al menos en una vía con el anuncio de la convocatoria de las mismas en los próximos días, lo que debería permitir retomar el diálogo ya entablado antes de la pandemia sobre los porcentajes de interinidad y concretar dónde está el debate sobre las necesidades creadas a raíz de la covid-19. Ahora bien, en ese abordar las diferencias respecto a la gestión del sistema, que no hay que olvidar que corresponde al Departamento, y la suficiencia o no de las cifras de contrataciones que Educación ha facilitado –670 nuevos profesores y 3.700 sustituciones, un 38% más que el pasado curso, más 600 nuevos contratos en comedores–, la propia credibilidad de las centrales sindicales exige que no se planten en una reclamación genérica e inconcreta como la expresada en las últimas convocatorias de huelga y manifestaciones respecto a una supuesta situación de carencia, que da pie a que se manipulen otros intereses. La alternativa, propiciadora del diálogo además, radica en debatir sobre las insuficiencias concretas que, por cierto, el propio Departamento ya ha especificado tras comprobar las demandas de cada centro.