Gobernanza ética y humanismo empresarial
En un momento en el que la sociedad reclama a las organizaciones comportamientos más coherentes, decisiones más transparentes y un compromiso real con el bien común, la gobernanza ética y el humanismo empresarial cobran relevancia de cara exigir a empresas y organizaciones en general no sólo un discurso aspiracional sino un esfuerzo sostenido por dotarse de una conciencia organizacional capaz de orientar la gestión en torno a valores compartidos y estables.
Este enfoque converge de manera natural con los valores y principios que están detrás del Club HumaniSare, una iniciativa promovida en primera instancia por la Fundación Arizmendiarrieta, cuyo propósito es ser un lugar de encuentro para empresas y personas que comparten los valores del humanismo y desean aplicarlos mediante los sistemas del Modelo Inclusivo Participativo de Empresa (MIPE). El Club promueve un humanismo práctico, no retórico: un marco donde los valores humanistas se traducen en sistemas de gestión, dinámicas organizativas y decisiones cotidianas.
HumaniSare pone el acento en principios como el respeto a la igual dignidad de todas las personas, la búsqueda del bien común, la participación real de las personas trabajadoras, la solidaridad interna, y el compromiso con la comunidad a la que la empresa sirve. Estos valores se despliegan en prácticas concretas: transparencia informativa, formación continua, políticas retributivas que favorezcan la cohesión, participación en la gestión y en los resultados, y una orientación hacia la sostenibilidad del proyecto colectivo por encima de intereses particulares.
Del mismo modo, el MIPE propone avanzar hacia organizaciones donde la cooperación, la corresponsabilidad, la participación y la orientación al bien común sean pilares de gestión y no meros enunciados. La empresa humanista, tal como la define HumaniSare, es aquella que incorpora estos valores en sus sistemas de gestión y los aplica de manera operativa y verificable, adaptándolos a su contexto y características propias.
Mutualia ha transitado precisamente este camino: ha integrado la participación interna, ha reforzado sus mecanismos de transparencia, ha desarrollado estructuras específicas para la gobernanza ética y ha colocado el propósito –y no la eficiencia aislada– en el centro de la gestión. En ese camino, ha desarrollado estructuras específicas como la Comisión Ética de la Junta directiva y el Comité de Adecuación Ética, que buscan fortalecer una visión común sobre qué significa gestionar desde la ética. Con ello, la organización no solo ordena su gobernanza, sino que procura que la ética impregne los modelos de negocio, los procesos internos y la relación con los grupos de interés. Su aspiración de convertirse en una “organización de referencia por su gestión ética” dialoga plenamente con el horizonte que propone HumaniSare.
En un entorno económico marcado por la incertidumbre, la fragmentación y la desconfianza hacia instituciones y mercados, experiencias como ésta muestran que es posible construir organizaciones más humanas sin debilitar su eficiencia. Al contrario: la ética se convierte en un activo estratégico que refuerza la legitimidad, moviliza el compromiso interno y contribuye a generar valor social sostenible.
La convergencia entre Mutualia y HumaniSare no es fruto del azar. Es el resultado de un diagnóstico compartido: la convicción de que la empresa, además de producir riqueza, tiene la responsabilidad de promover cohesión social, dignidad personal y confianza colectiva. Ambos planteamientos recuerdan que el futuro empresarial –y quizá también social– se juega en la capacidad de alinear propósito, gobernanza y gestión bajo una misma luz ética.
De esta forma se contribuye no solo a mejorar la legitimidad social de la empresa y su sostenibilidad futura, sino también a impulsar un modelo, como empresa ciudadana, que refuerza la cohesión social y sitúa a las personas en el centro de la actividad económica. HumaniSare ofrece el marco para recorrerlo colectivamente. La sociedad vasca dispone así de referentes sólidos para consolidar un modelo empresarial más humano, más responsable y más sostenible.
Director gerente adjunto de Mutualia y colaborador de HumaniSare