Estos días, en plena saturación de escándalos económicos en los medios, de nuevos casos de malversación de fondos públicos, nos llega la noticia de que el 27 y 28 de febrero se celebrarán en la UPNA las XIV Jornadas sobre Ganado de Lidia y Tauromaquia, una serie de sesiones organizadas por la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y Biociencias de ese centro universitario en colaboración con la ETSIA de la Universidad Politécnica de Madrid. Se trata de un conjunto de ponencias y mesas redondas a cargo de catedráticos de Producción Animal, ingenieros agrónomos, ganaderos, toreros, periodistas y escritores.
Entre las conferencias y coloquios previstos, además de encuentros con rúbricas tan modernas y edificantes como Sin bravura, nada, llama la atención uno titulado Pedagogía política para la defensa de la tauromaquia, cuyo ponente es Eneko Andueza, secretario general del PSE. Andueza, máximo líder de los socialistas vascos, no sólo hace gala de su afición a las corridas de toros, sino que afirma que “no es incompatible con la ideología de izquierdas”.
Qué satisfecho ha debido de quedarse este señor con semejante frase. Cualquiera que la lea, podrá imaginarse con qué tranquilidad de conciencia acudirá a las jornadas de la UPNA. Y es que, una vez pronunciadas esas palabras, diciendo en voz alta algo así, este político ya no experimentará ningún remordimiento la mañana en que suba a la tribuna a defender su postura, se sentirá coherente en su posición, disertará con brío y seguridad acerca de las bondades de la tauromaquia. Cómodo delante del auditorio, notará un alborozo interior al poder hablar de lo bien que se lo pasa en la plaza sin dejar por ello de ser progresista en ningún momento. Igual que muchos funcionarios de los regímenes comunistas, de los ideólogos que hacían malabarismos dialécticos para justificar los crímenes y la invasión de otros países, las purgas y las persecuciones de aquel tiempo, Andueza llevará un puñado de argumentos para explicar cómo uno puede entretenerse viendo sufrir a un animal, y seguir siendo, no obstante, un hombre de izquierdas avant la lettre. Tratará de convencer a una audiencia entregada a la causa de que, dado que lo que sucede en la arena es una manifestación cultural, un socialista como él no podría estar nunca en contra, debe apoyarla en todo caso. A continuación, echando mano de sus notas e hinchando el pecho lleno de vanidad, soltará los tópicos habituales en este contexto, mencionará a unos cuantos artistas e intelectuales que, en su día, también se declararon taurinos. Por último, abandonará el escenario y volverá a su tierra orgulloso de su performance, sin darse cuenta de que sólo ha sido un peón útil en el juego de otros.
Pero este asunto va más allá del señor Andueza, de esos minutos de pequeña gloria que vivirá el próximo día 28. Aquí lo lamentable es constatar cómo una institución pública como la UPNA, un centro de educación superior financiado con los impuestos de todos los navarros, tiene el descaro y la desfachatez de organizar y costear una serie de ponencias en defensa del maltrato animal, de intervenciones que hacen apología de él. Cuesta creer que una universidad apueste por la ciencia y la tecnología, aspire a convertirse en un espacio docente de referencia internacional en distintas disciplinas científicas y tecnológicas, y al mismo tiempo promueva una práctica tan brutal, apoye este anacronismo bestial rechazado por la mayoría de la sociedad.
En un momento en que eminencias como Mariano Barbacid luchan a diario para conseguir los fondos suficientes que les permitan seguir investigando; en una época como ésta en que miles de científicos hacen lo imposible, llaman a todas las puertas posibles para no interrumpir proyectos subvencionados de forma precaria pero cuya prosperidad nos beneficia a todos, resulta indignante y escandaloso que se habiliten partidas presupuestarias públicas para pagar a una serie de individuos que se atreven a disfrazar de abstracciones y eufemismos lo que es puro salvajismo, que intentan persuadirnos de lo artísticas que pueden ser la crueldad y la tortura animal. Es indignante y escandaloso que pretendan blanquear éstas ofreciendo a los promotores de lo sangriento un foro que no merecen.
Claro que, teniendo en cuenta que hace sólo unos meses el PSOE se abstuvo en la votación correspondiente del Congreso de los Diputados logrando de ese modo que decayera la iniciativa popular presentada para que la tauromaquia perdiese por fin su consideración de patrimonio cultural, no es extraño que el señor Andueza y otros progresistas de su categoría se muestren tan ufanos en público en relación con este asunto. Con esa circunstancia reciente como respaldo, es comprensible que hagan declaraciones a favor de las corridas de toros y sonrían mientras tanto. Porque ahora, tras la vergonzosa sesión de octubre en el Parlamento, además de poder seguir siendo de izquierda, cierran filas con sus superiores y con sus compañeros, están en sintonía con ellos. Ahora se saben a salvo de amonestaciones y llamadas al orden por parte de la dirección de su partido, se sienten felices como niños que se portan bien, como apparátchiks fieles a la ortodoxia.