El futuro es de los jóvenes, pero solo si les dejamos algo la gente mayor. El casi octogenario Donald Trump se pasa a diario por el forro de sus caprichos el futuro ese que, a sus casi 80 años, otro tendrá que lidiar. Y no es por anciano, es por puro egoísmo. No es que fuera un buen tipo y, de pronto, se volviera un déspota por la edad. Se ha trabajado la ignorancia a la par que la soberbia con dedicación. Así que ahora actúa contra la protección ambiental en función de su voluntad y de los intereses de su entorno porque no va a estar aquí para gestionar las consecuencias de su soberbia.
El que lo entiende muy bien es otro octogenario: el expresidente polaco Lech Walesa. La oposición al régimen cubano en Miami le ha entregado un premio y, en agradecimiento, les ha dado un consejo: utilicen a Trump para cambiar el rumbo político en su país, pero no esperen que les vaya a dar la libertad porque los intereses que defiende no son los de los cubanos. Vamos, que cuando las barbas de Venezuela veas pelar pongas las de Cuba a remojar.
Precisamente en el país caribeño se ha atascado la Ley de Amnistía que había abierto la esperanza de la oposición a Maduro. El retraso en su aprobación deja a los presos políticos opositores en manos de la discrecionalidad del Gobierno de Delcy Rodríguez. O sea, acumulando canas en prisión.
Vivienda y coste social. Desencuentro entre Sumar y PSOE por los alquileres. A los de Yolanda Díaz se les queda corta la idea de penalizar fiscalmente a los caseros que suban las cuotas. No te digo ya que se incentive con deducciones el mantenerlos. Insisten en que se obligue a prorrogar contratos a precio congelado. Al lado -o enfrente, más bien-, Podemos ya se indignó por la inclusión de caseros en el escudo social. Pero van a ser siete años de prórroga sin alquiler para los inquilinos vulnerables y la mayoría no van a dejar de serlo. Privatizar el coste del soporte social tampoco tiene nada de progresista.
Al que le han saliendo unas cuantas es a Pedro Sánchez, y muchas por la exhibición de Felipe González de las suyas. Quien se consideró a sí mismo un jarrón chino de mal encaje no deja de exhibirse en el escaparate político para zumbar al secretario general de su partido. Por eso, le criticaron ayer en tromba varios ministros y alguno llegó a sugerirle que deje el PSOE. Se ve que no sentó del todo bien que augurara que la derecha va a ser “abrumadoramente mayoritaria” tras las próximas elecciones pero que él votará en blanco. La incontinencia también es propia de la edad. La mía resultó ser prostatitis. Pero se supera, ¿eh?