Alo largo del tramo de la Avenida de Gasteiz que lleva hacia el Sur existen unas líneas rojas pintadas en el suelo junto a los vehículos allí estacionados. Su función es coercitiva: prohíben detenerse a cualquier coche. Y resulta lógico que así sea, porque es importante que el tráfico en esa avenida sea lo más fluido posible: coches y autobuses, autobuses y coches, furgonetas y coches y autobuses, todo el rato, sin descanso. Si alguien se para a comprar el pan o un kilo de plátanos o a atracar un banco, molesta a los demás, y sobre todo molesta a los autobuses. Esas líneas rojas llegaron a nuestra ciudad hace ya bastante tiempo, pero aquí eso nada quiere decir: son muchos los conductores que ni saben que existen, otros desconocen su significado y a otros les importa un pimiento lo que allí se pinte y de qué color sea: añil o púrpura la línea, paro donde se me pone. Añado que en todos los tramos señalados por las rayas existen zonas de aparcamiento reservadas a carga y descarga, habitualmente ocupadas por vehículos que nada tienen que ver con esa labor, lo que multiplica los problemas. Más allá de destacar de nuevo la falta de civismo de muchos conductores vitorianos, me pregunto para qué están esas líneas si la Policía Local no las vigila con frecuencia. Ahí sí que tienen tarea.
- Multimedia
- Servicios
- Participación