quieren que la cultura sea como un césped. Tomo la metáfora prestada del diálogo -quizás con pocos titulares para un periódico, pero con mucha enjundia- que Dani Castillejo y Araceli de la Horra, responsables de Artium y Montehermoso, mantienen hoy en el encuentro al que les invitó DIARIO DE NOTICIAS DE ÁLAVA -páginas 57 a 59- sobre el panorama cultural alavés, otrora efervescente y que hoy, al parecer, languidece. Es un césped que está ahí y crece solo -es pastoril y romántico, términos que utilizan irónicamente ellos mismos- aun cuando haya que regar y cortar de cuando en vez. Queda bonito -no pisar, por favor- pero claro, es costoso de mantener y de eso no comemos. Nada que ver con un concepto de la cultura como algo que nos haga pensar, tener una visión crítica del statu quo y de lo que está pasando a nuestro alrededor, que quizás no nos ofrezca muchas respuestas pero plantea nuevas preguntas o que nos hace entender la civilización y cambiar el estado de las cosas, o al menos la forma de verlas. Sin embargo, los jefes de Dani y Araceli -no lo dicen ellos, lo digo yo- creen que la cultura es un césped destinado a hacer marca de ciudad o tener un retorno económico o mediático inmediato. Y para todo lo demás, la respuesta existencial es no hay dinero.