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Negligencia inadmisible

la muerte de la pequeña Anne Ganuza en el Hospital de Txagorritxu ha destapado fallos en el sistema. Al menos dos. No puede ser que en un Estado donde la sanidad es por ley universal y gratuita, un moribundo necesite una ambulancia y no disponga de ella. Tampoco es admisible asumir que una persona vaya al médico con una enfermedad grave, o que pueda llegar a serlo, y sea devuelta a su casa sin haber sido correctamente diagnosticada y, en su caso, tratada. No sé si Anne se habría salvado si el médico que la atendió el día anterior a su muerte le hubiera recetado un antibiótico. Tampoco sé qué habría pasado si se la hubiera ingresado inmediatamente. Me surgen dudas sobre si el médico que vio a la niña estaba suficientemente especializado. Me cuentan que la organización en urgencias de pediatría de Txagorritxu deja mucho que desear y que es habitual que a los niños que allí acuden los evalúen médicos que no son específicamente pediatras. Y que eso es lo que pasó en el caso concreto de Anne. Que el padre tenga que salir de su lugar de trabajo, ir hasta LaPuebla y retornar a Txagorritxu para que atiendan a su niña es otro síntoma de negligencia insostenible. Quizá el fallecimiento fuera inevitable, a veces pasa, pero es evidente que no se hizo todo lo que se tenía que haber hecho. Y eso es injustificable.