Mesa de Redacción Impacto, por Iñigo Muñoz
Ayer cometí el error de ducharme con la radio encendida; encendida en la balda de los potingues, quiero decir, no junto a mi desnudez. El caso es que una chica estaba entrevistando al alcalde de nuestra ciudad. Daba la sensación de que aquello se estaba terminando, porque ya habían pasado las 9.00 horas y porque la periodista le recordó a su entrevistado los posados que realizó junto al rutilante fichaje del Baskonia, Lamar Odom el breve. Maroto, que entiende bien cómo funciona este mundo de imágenes fugaces, redes sociales y galería comercial, le aseguró a su interlocutora que no dudaría en volver a posar junto a Odom o junto a cualquier otra persona que logre convertir Vitoria en centro informativo internacional, porque atrae visitantes y sitúa nuestra ciudad en el panorama mundial. Esto me lleva a dos reflexiones. En primer lugar, no sería descabellado lanzar un aviso al famoseo planetario, como precaución: si vienen a Gasteiz, qué sé yo a qué, pueden encontrarse en unos pocos segundos posando delante de un seto grandote junto a un señor elegante que dice ser el alcalde. Y en segundo, que una ciudad salga por la tele, o se cite en los diarios, no garantiza futuras alegrías turísticas. ¿Acaso están ustedes haciendo la maleta para visitar Crimea?