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Mesa de Redacción Ponerse, por Iñigo Muñoz

Creo haber leído este fin de semana que la ONU sugiere despenalizar el consumo de drogas. Lo hace porque considera que "los objetivos en la lucha mundial contra las drogas no se cumplen", lo cual es verdad, aunque también lo era hace decenios. La droga lleva mucho tiempo circulando por el mundo, de oriente a occidente y de norte a sur, y ninguna de las miles de policías que existen ha logrado detener un tráfico que no sólo enriquece a quien lo organiza, el traficante, sino también a los cientos de tipos sobornables que halla por el camino, amén de llenar las cárceles de medio mundo de consumidores, mulas y muleros. No alcanzo a imaginar la cantidad de dinero negro que mueve este negocio, como tampoco alcanzo a comprender que no esté sujeto a impuestos, como los pantalones de Zara. Si está demostrado que no es posible detener el tráfico ilegal de drogas, con el que se lucran sólo unos cuantos y su lucha inútil le supone notables gastos al erario público, hagámoslo legal, regulado y sujeto a las preceptivas tasas, lo cual además generaría a su alrededor toda una industria de servicios, producción, distribución y análisis de las sustancias. Así ocurre con el tabaco y el alcohol, drogas que sí cuentan con el permiso de lucir un apellido legal.