Mesa de Redacción Políticamente incorrecto, por Rebeca Ruiz de Gauna
La bicicleta es un vehículo de dos ruedas, con sillín y pedales, pero vehículo, al fin y al cabo. En Vitoria ya lo teníamos claro sin necesidad de recurrir al diccionario. Gasteiz ha alterado su circulación, precisamente para hacer hueco a las dos ruedas, que ya tienen su espacio reservado en aceras anchas, bidegorris y hasta en el asfalto, a la par que los coches. En una ciudad donde normalmente se cocina a fuego lento, la receta de la bici se ha guisado en olla rápida hasta conquistar un -seguramente- merecido terreno. Como vehículo que es tiene prohibido el paso por las calles peatonales, su conductor puede ser sometido a un control de alcoholemia por los agentes y en poco tiempo pagará multas por incurrir en infracciones. Pero como vehículo que es, la bicicleta no abona impuesto de circulación por desgastar la calzada, dispone de aparcabicis gratuitos fuera de OTA por toda la ciudad, carece de matrícula y no necesita ni contratar seguro ni pasar la ITV. A día de hoy goza de un trato económico privilegiado. Lo sé, este es un debate políticamente incorrecto. Dirán que si obligamos a los ciclistas a pagar se bajarán definitivamente del sillín. ¿Y no es políticamente incorrecto que los coches paguen cada año más por no poder circular por una ciudad que se cierra a su paso? El debate está ahí.