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Mesa de Redacción ¡Al abordaje!, por Miren Ibáñez

Que no sé si se han enterado, pero lo de la crisis, fin, end, caput. Lo de la economía en España se ha puesto épico desde que Mariano Rajoy anunció solemnemente la semana pasada en el Congreso que habíamos atravesado con éxito el Cabo de Hornos. Si a esto le unimos que la Virgen del Rocío "nos ha hecho un regalo en nuestra salida de la crisis", según afirmó la ministra de Empleo hace un año ya, y la intercesión de Santa Teresa "en estos tiempos recios" subrayada por el ministro del Interior, no me cabe más que añadir que me siento como un pobre grumetillo partiendo a la conquista de las Indias con el cura a bordo, los Reyes Católicos despidiéndome en tierra y Santiago y cierra España. Pero hemos salido de la crisis, que suenen trompetas y timbales, y el presidente se ha montado una magna performance para celebrarlo con Christine Lagarde, adorable pregonera de la austeridad con bolso de Hermès al brazo, como vedette principal. Obviaremos que Lagarde en su discurso le aguó la "euforia" a Rajoy -el resto, la euforia, la dejamos en el fondo del mar-. Lo más divertido es que esta última ciclogénesis que nos ha visitado se llama Christine. Las gentes de mar como nosotros, que hemos atravesado el Cabo de Hornos, no creemos en casualidades.