Mesa de Redacción Pezón
La última página de este diario es un bálsamo. El martes pasado quedé prendado de una de las noticias que la iluminan, la protagonizada por una psiquiatra llamada Eri Kuizomi, de quien habrán supuesto su origen oriental. Esta señora de Tokio dice ser capaz de leer el futuro en los pezones de sus pacientes, lo cual me hace pensar que la gran mayoría de nuestros gobernantes, tanto los que nos engañan como los que nunca dicen la verdad, la visitan con asiduidad y pezones al aire. Hacen cola en la consulta de la doctora Kuizomi, con el libro que demuestra su singular teoría, y que lleva por título Become happy: Areola fortune telling, bajo el brazo, lo cual no quiere decir que lo hayan leído, porque me da que está escrito en inglés, y esa es otra lengua. Allí tratan con ella los temas de candente actualidad, que es como se definen las cosas que los políticos quieren que se muestren en los medios de comunicación. Desabrochados ellos, los gobernantes, se muestran ante la especialista a pecho descubierto para que ésta observe con atención sus pezones y adivine lo que va a ocurrir. Los hay de color oreo, chocolate amargo, leche achocolatada, leche, frutilla y bizcocho, y cada uno de ellos dibuja un porvenir diferente. ¿Kuizomi sólo los mira? No estoy seguro.