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Mesa de redacción O yo o el caos, por Miren Ibáñez

HAY frases que me ponen alerta. Una es ésa de "la historia me juzgará". Suele anteceder o suceder a grandes ejercicios de despotismo ilustrado -en el mejor de los casos- del político gobernante de turno. Otro clásico, sin duda, es la que pronunció en la convención del PP el pasado fin de semana esa hacedora de citas al más puro estilo Julio César en la que va camino de convertirse María Dolores de Cospedal. De los productores de la indemnización en diferido llegó a nuestras pantallas la advertencia de que "es el PP o la nada". Comprendiendo el necesario ejercicio de terapia y arenga tipo Braveheart -o versión shakespeariana tipo Enrique V y el día de San Crispín- que podían estar necesitando las filas populares tras los últimos acontecimientos, el ejercicio de compactado en ese shangri-la de la política española que es el centro -al que podría incluso venirle bien alguno de los embates internos y externos que ha sufrido el PP en las últimas semanas- flojea por la base cuando una se pone en modo o yo o el caos. No es una estrategia nueva en política, ni mucho menos; quien más quien menos la frecuenta, muchas veces con exitosos resultados -que se lo digan a UPN en Navarra-. Se complementa perfectamente con el no menos frecuentado o conmigo o contra mí. No sé dónde está el centro electoral español, aunque sí tengo claro dónde no debería estar. Pero quizá Cospedal sí lo sepa, a fin de cuentas, su partido ganó unas elecciones con apisonadora hace dos años.