Starmer afronta una rebelión interna tras la debacle electoral
El giro proeuropeo del líder británico y su ofensiva contra Nigel Farage no frenan las presiones contra su cargo
El primer ministro británico, Keir Starmer, vive sus horas más bajas tras la debacle electoral del laborismo. Mientras intenta relanzar su mandato con un giro proeuropeo y un ataque frontal al populismo de Nigel Farage, una treintena de sus propios diputados ya maniobran para forzar su dimisión y abrir un proceso de sucesión en septiembre ante la evidente falta de confianza en su liderazgo.
Relacionadas
En un esperado discurso ante el Partido Laborista, Starmer prometió hoy situar al Reino Unido "en el corazón de Europa" tras la estrepitosa derrota en los comicios regionales y municipales. El mandatario calificó elBrexit como un proceso que hizo al país "más pobre y más débil", citando indirectamente el impacto económico que, según estudios de la Universidad de Stanford y el Financial Times, ha supuesto una pérdida de entre el 6 y el 8% del PIB. "Este Gobierno se definirá por reconstruir esa relación con Europa", afirmó, subrayando la necesidad de ofrecer una defensa y una economía más fuertes.
La derrota electoral laborista eleva la presión sobre Starmer, que busca salvar su cargo
Sin embargo, sus palabras no han servido para calmar las aguas en Westminster. La diputada Catherine West ha iniciado la recogida de las 81 firmas necesarias para forzar un calendario de elección de un nuevo líder en septiembre. Aunque West reconoció que el discurso fue "bueno", sentenció que es "insuficiente y tardío". Hasta el momento, 37 parlamentarios se han sumado a la demanda de dimisión. Entre ellos, Paulette Hamilton y David Smith reclaman una "transición ordenada", mientras que Bell Ribeiro-Addy advirtió de que Starmer "no cuenta con un plan creíble" y que su relevo no debe ser una "coronación".
La presión aumenta con las críticas de pesos pesados como la antigua viceprimera ministra Angela Rayner, quien afirmó que el Ejecutivo "no funciona" y sugirió el regreso al Parlamento de Andy Burnham, alcalde de Manchester, como posible sucesor. Starmer, por su parte, rechaza abandonar el cargo alegando que su marcha sumiría al país en el "caos" y se ha comprometido a demostrar que sus detractores se equivocan.
Este terremoto interno coincide con el auge de Reform UK. Starmer identificó a Nigel Farage como el verdadero enemigo a batir, acusándolo de ser un "estafador" y un "oportunista" que engañó al país con las promesas del Brexit. Los datos respaldan la preocupación del primer ministro: el jueves, el laborismo perdió 1.496 concejales, una cifra casi idéntica a los 1.451 que ganó la formación de Farage.
El descalabro es total en los territorios autónomos. En Gales, el laborismo perdió el control del parlamento al pasar de 44 a solo 9 asientos, mientras que Reform UK escaló hasta los 34. En Escocia, los laboristas cayeron de 21 a 17 escaños, quedando empatados con los populistas. Según analistas como Sara Hobolt, de la London School of Economics, el bipartidismo ha saltado por los aires frente a un Reform UK que ha demostrado su capacidad de convertir el descontento en votos reales, dejando a Starmer atrapado entre la amenaza externa de la derecha nacionalista y una rebelión interna que pide su cabeza.
Temas
Más en Mundo
-
Trump confirma que suspenderá el impuesto federal a la gasolina hasta que bajen los costes
-
TikTok lanza en Reino Unido una versión de pago sin publicidad
-
Irán no cede en las negociaciones con EE.UU. y trata de imponer sus exigencias a Trump
-
El sospechoso del tiroteo en la Cena de Corresponsales en la Casa Blanca se declara inocente de todos los cargos