La República Islámica de Irán no cede ante las presiones económicas y militares del presidente de EE.UU., Donald Trump, cuyo plan de paz ha rechazado como "irracional" e insiste en mantener el control de Ormuz, reparaciones de guerra y la liberación de activos, entre otros.

El pulso entre Washington y Teherán continúa en unas negociaciones indirectas a través de Pakistán con el intercambio de propuestas de paz que de momento no parecen conducir a ningún acuerdo, en una situación en la que Irán no se ve como perdedor de la guerra y por ello no parece dispuesto a ceder.

El último intercambio se produjo ayer cuando Teherán envió un mensaje a través de Islamabad a Washington en el que rechazaba la última propuesta estadounidense por considerarla "unilateral e irracional". Aunque se desconoce el contenido íntegro de esa propuesta estadounidense, fuentes próximas explicaron al Wall Street Journal que Teherán ofrecía como contrapartida transferir parte de sus reservas de uranio altamente enriquecido a un tercer país, pero ha rechazado de plano la idea de desmantelar sus instalaciones nucleares, tal como exigía la administración Trump.

Sí ha trascendido el resto de la contraoferta iraní: reconocimiento de su soberanía de Ormuz, pago de reparaciones, liberación de activos bloqueados, levantamiento de las sanciones y fin del conflicto en Líbano. "La propuesta de Irán a EE.UU. no es una exigencia desmesurada", aseguró hoy el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Ismail Bagaei, en una rueda de prensa, en la que consideró las demandas iraníes como "razonables y responsables".

Bagaei de hecho calificó la propuesta iraní como "generosa y responsable". El diplomático sostuvo que su país busca defender sus derechos y se preguntó si es excesivo reclamar activos bloqueados en el extranjero. También aseguró que, al mantener el control del estrecho de Ormuz, solo busca garantizar una navegación segura. "Lamentamos que la parte estadounidense siga basándose en percepciones que, en gran medida, han sido promovidas por el régimen sionista", añadió.

La televisión estatal iraní (IRIB) se mostró menos diplomática y afirmó que Teherán ha rechazado la oferta estadounidense por considerarla "una rendición ante las exigencias excesivas de Trump". Una declaración anónima publicada por la cadena insistió en que aceptar el plan de Washington habría sido una claudicación y subrayó la "necesidad de que EE.UU. pague reparaciones de guerra".

Por su parte, fuentes oficiales citadas por la agencia semioficial Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, restaron importancia a la negativa de Washington. "Nadie en Irán redacta propuestas para complacer a Trump. El equipo negociador debe elaborar propuestas en defensa de los derechos del pueblo iraní, y si Trump no está satisfecho, naturalmente, mejor", señalaron.

Irán ha insistido en las últimas semanas en que busca un acuerdo por fases, con una primera parte centrada en la declaración de la paz y el fin del bloqueo mutuo de Ormuz, y dejar para más tarde las discusiones sobre el programa nuclear iraní, algo que no parece convencer a Washington.

Inaceptable para Trump

La respuesta del presidente Trump a la oferta iraní ha sido de claro rechazo. "Acabo de leer la respuesta de los llamados 'representantes' de Irán. No me gusta, ¡TOTALMENTE INACEPTABLE!", escribió el mandatario en su red social Truth Social a las pocas horas de recibir la contrapropuesta de Teherán.

Antes de publicar este mensaje, el presidente estadounidense intercambió brevemente pareceres con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Aunque el contenido de la charla no trascendió, Netanyahu avisó en una entrevista al programa 60 Minutes de la cadena CBS que el conflicto "todavía no se ha acabado". "Aún quedan plantas de enriquecimiento que deben desmantelarse y grupos afines a Irán que lo apoyan", indicó el primer ministro, subrayando que "aún queda trabajo por hacer".

Asimismo, Trump amenazó el viernes con reactivar la operación Proyecto Libertad para escoltar a los buques atrapados en el estrecho de Ormuz por las restricciones impuestas por la República Islámica. Y también ha puesto sobre la mesa la posibilidad de volver a bombardear el país persa y poner fin a la tregua que comenzó el 8 de abril.

Pero esas amenazas no parecen tener efecto en el liderazgo iraní, ni tampoco el bloqueo estadounidense de sus puertos y buques que dificulta su comercio y en especial sus exportaciones de petróleo, su principal fuente de ingresos. "La respuesta del régimen iraní refleja la mentalidad de unos dirigentes que creen que sobrevivieron a la guerra y ganaron, y no que la perdieron", explicó en X Danny Citrinowicz, investigador del programa iraní del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS). "En consecuencia, sus exigencias siguen siendo elevadas y su disposición al compromiso es extremadamente limitada".

El experto consideró que es poco probable que Teherán se rinda ante la presión, ni siquiera ante amenazas o el uso de la fuerza por mucho que esta realidad "frustre" a Trump, que no parece dispuesto a aceptar esa idea. Así, pasados 73 días desde el comienzo de la guerra, la situación está en el limbo, en un estado de ni guerra ni paz y con el estrecho de Ormuz, por donde transitaba el 20% del petróleo mundial antes de la guerra, bloqueado. Ni paz ni guerra y poco petróleo.