Sí, lo intuyo. Estamos de nuevo ante registros de temperaturas que van a marcar un hito histórico. Esto de que Araba disfrute/sufra las consecuencias del cambio climático hasta asemejarse a cualquier territorio tropical ya no es anécdota. Es una realidad que obligará a reformular nuestra propia esencia. Con estos calores, se va a imponer a la fuerza formas de ser y de comportarse de otros lares, mucho más acostumbrados a convivir con el mercurio derretido a las pocas semanas de que discurra en el calendario la Navidad. Desde luego, la sobriedad a la hora de enfrentarse a los estilismos va a dejar hueco en los armarios a camisas multicolores al estilo hawaiano y a bermudas con diferentes longitudes de pernera, sin olvidar las guayaberas para los actos formales y las ceremonias. A buen seguro, la txapela de toda la vida tendrá que compartir cabezas con panamás, canotiers o fedoras de paja. Y, si no lo hace, habrá algún emprendedor que se decida a interpretar el tocado vasco por excelencia para aligerarlo de tejido y de volumen, incluso de forma y de color. Y, por supuesto, volverán a estar en boga las paragüerías, pero para vender sombrillas y parasoles con los que combatir los embites de la solana. En fin, bienvenidos al trópico.
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