Síguenos en redes sociales:

Mesa de Redacción

César Martín

Toda una vida profesional escribiendo y hablando sobre Vitoria y Álava

Mundial

El orbe es capaz de paralizar su agónico trascender si en la televisión emiten un partido de fútbol del Mundial. Por eso, casi que como prescripción médica para la Humanidad, sería bueno introducir la obligatoriedad de este tipo de competiciones deportivas en el calendario y agendarlas por meses, sin dejar tiempo libre para el desarrollo de los bajos instintos de gobernantes, naciones y de todo tipo de organizaciones en las que el mal forma parte de sus estatutos fundacionales. Se ha demostrado que casi da igual el nombre de los rivales que entran en liza y que protagonizan la retransmisión, que la imagen de los deportistas correteando por el tapete verde funciona como un anestésico para la consciencia. Es tal la situación que me atrevería a asegurar que durante los partidos, las estadísticas policiales que tratan de radiografiar la delincuencia existente en nuestros pueblos y ciudades decrecen, ya que el interés por el balonpié, soccer para los norteamericanos que acogen en sus estadios esta competencia, es genuinamente global y no entiende de clases sociales ni de otro tipo de consideraciones. Así que durante estas semanas, aunque aburra su presencia, habrá que poner buena cara al deporte rey y a todos sus cortesanos. Todo sea por la Humanidad.