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Mesa de Redacción

Oscar San Martín

Hay que confiar

tres finales para la supervivencia en las que no hay margen de error. Así es el inquietante panorama en lo que resta de curso para un Deportivo Alavés que deberá apretar de lo lindo si quiere mantenerse entre los grandes del fútbol español. Apreciada la clasificación, cualquier desliz puede resultar mortal de necesidad, aunque en estos casos siempre conviene ver el vaso medio lleno. El calendario le ha hecho un guiño al equipo para hacer realidad el objetivo. Esperan tres rivales sin prácticamente nada en juego a los que el Glorioso, simplemente por su mayor estado de necesidad, debería hincar el diente. El Barcelona acaba de proclamarse campeón y todo hace indicar que se presentará en Vitoria con numerosos suplentes –ello no quita para que sea un rival temible–, el Oviedo estará descendido para la visita al Carlos Tartiere, mientras que el Rayo Vallecano, con la permanencia encarrilada, afrontará la final de la Conference League poco después de acudir a Mendizorroza. Posiblemente no sean necesarios los nueve puntos para salvarse, pero conviene no seguir tentando a la suerte en la enésima temporada angustiosa de los últimos tiempos. La eterna etiqueta de sufridor que acompaña al aficionado albiazul está alcanzando ya unas cotas inimaginables.