23 de julio de 2023, la plana mayor del PP sale al balcón de Génova a celebrar su victoria en las elecciones generales, 137 escaños que, a la postre, no conseguirían materializar su llegada a La Moncloa. Pero es noche electoral, todos ganan. Alberto Núñez Feijóo sale al balcón y, mientras pronuncia su discurso, entre los congregados se empieza a corear “Ayuso, Ayuso”. Casi tres años después, Díaz Ayuso, fiel a su perfil –sobre todo a su perfil–, ha salido al paso del invento de la “prioridad nacional” que Vox ha colado al PP en los acuerdos de gobierno de Extremadura y Aragón: “Muchos de esos requisitos no son legales. No se puede dejar al margen a nadie en un sistema al que ha contribuido”. No es la única: Juan Manuel Moreno pone sus barbas a remojar con el horizonte electoral de las andaluzas a la vuelta de la esquina. En Génova casi hablan de este asunto como de un puro debate semántico –de hecho Vox y PP no se ponen de acuerdo en qué significa lo firmado–, pero incluye impulsar la modificación de leyes en el Congreso. Lo cierto es que en Génova quizá vieron las orejas al lobo tras una operación de adelantos electorales que debía espolear las opciones de Feijóo y acabó dando la iniciativa a Vox. La “prioridad nacional”, concepto heredado de la ultraderecha francesa, se convierte así en el sapo que tragar para no repetir las elecciones adelantadas y no debilitar más la posición popular y de Feijóo. Y, por el camino, el PP ha comprado el discurso de Vox.