Los barrios gasteiztarras de Coronación y Arana, dos de los más envejecidos de la ciudad, estrenaron el lunes 1 de este junio el nuevo Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) de cercanía, una iniciativa pionera en Euskadi que, por ahora en fase piloto, ha beneficiado ya a 54 personas usuarias de este recurso.
El departamento municipal de Políticas Sociales ha realizado este miércoles un primer balance positivo de la experiencia, que mira a iniciativas similares puestas en marcha en ciudades como Barcelona y Logroño y pretende mejorar tanto la calidad de la atención que se presta a los beneficiarios del servicio como las condiciones laborales de su plantilla.
En resumidas cuentas, el SAD de cercanía trabaja con equipos profesionales estables y grupos concretos de personas mayores en los mismos entornos comunitarios y de barrio que pueden tener cualquiera de los tres grados reconocidos de dependencia, pero que comparten el estar atendidas en sus casas por un mínimo de dos profesionales a la vez y tener, por ello, una importante intensidad de cuidados.
Esa continuidad de las trabajadoras de referencia está permitiendo, por un lado, un mejor conocimiento de las necesidades, preferencias y hábitos de las personas usuarias del SAD, y por otro generando vínculos más sólidos y una mayor percepción de seguridad, bienestar y acompañamiento entre ellas.
Calidad del empleo
El proyecto, asimismo, incorpora una visión relacional de los cuidados, entendiendo que la calidad de vida de las personas beneficiarias del servicio, que en Vitoria son más de 3.200, está "estrechamente vinculada" a la calidad del empleo de quienes las atienden.
La reducción de los desplazamientos, la mayor estabilidad organizativa, la disminución de los cambios continuos de profesionales y una mejor planificación de los servicios contribuyen a mejorar dichas condiciones de trabajo, así como a aumentar la satisfacción profesional y fortalecer el compromiso con la atención prestada.
Por ahora, 21 profesionales están participando en el pilotaje.
En definitiva, según ha destacado en la presentación del proyecto el titular del ramo en el Consistorio, Lucho Royero, el SAD de cercanía "busca generar beneficios compartidos para todas las partes implicadas".
El objetivo no es otro, según el concejal, que "contribuir a que las personas permanezcan en su casa y entorno habitual el mayor tiempo posible y en las mejores condiciones de autonomía, bienestar y calidad de vida, promoviendo su participación en la comunidad y el acceso a los recursos y redes de apoyo del barrio", como puede ser la red Bizan.
El proyecto tendrá una duración inicial de seis meses, durante los que se evaluará su impacto tanto en la calidad de la atención prestada como en las condiciones de trabajo de la plantilla y la satisfacción de las personas usuarias.
Si tanto la asistencia como la organización de los cuidados mejoran, Políticas Sociales valorará la "ampliación progresiva" del modelo a otros barrios de la ciudad.
Por el momento, según ha avanzado la coordinadora de de Políticas Sociales, Irune Marchena, "las personas están contentas y las trabajadoras familiares, también".
El SAD de cercanía busca generar beneficios compartidos para todas las partes implicadas:
- Para las personas mayores, una atención más cercana, continuada y personalizada, basada en la confianza, la estabilidad y el conocimiento mutuo.
- Para las familias, un mayor acompañamiento y seguridad, así como una reducción de la sobrecarga asociada a los cuidados.
- Para las profesionales, una mejora de las condiciones laborales, una mayor estabilidad y una organización más eficiente del trabajo.
- Para el sistema de Servicios Sociales, una atención de mayor calidad, una mejor coordinación de los apoyos y una respuesta más eficaz a las necesidades de las personas en situación de dependencia.
Las personas mayores participantes en el programa disponen de un plan individualizado de cuidados elaborado y consensuado con su familia y la trabajadora social de referencia que contempla el propio SAD como un recurso de apoyo que busca favorecer la permanencia en el domicilio y la comunidad.
Una vez establecidos los planes de cuidados y los objetivos de la intervención, el equipo del SAD tiene capacidad para autogestionar determinados aspectos de la organización cotidiana de la atención, adaptándose de manera flexible a las necesidades de las personas y familias asignadas y favoreciendo una respuesta más próxima, ágil y personalizada, según han explicado los representantes municipales.