Bueno, ¿qué me dicen? Me refiero a la incertidumbre económica derivada de la intervención bélica en Irán que ya se ha instalado en el ambiente y que se nota, y de qué manera, a la hora de pagar. Hoy me ha tocado llenar el depósito del coche y no vean lo que me he acordado del presidente de EEUU y del de Israel. No creo haber recitado nunca antes con tanta precisión las Letanías Lauretanas. Es la única manera que se me ha ocurrido para reaccionar sin tener que echar mano a la socorrida revisión del listado de familiares de los citados. Supongo que en casos como este, la ira psicosocial está justificada. Es un método de pataleo inocuo que no va a más y que, desde luego, no va a contribuir a que los excesos de la guerra los paguen quienes la provocan. Tocará, como siempre ha ocurrido, ocurre y ocurrirá, pagar los platos rotos entre quienes no pintan nada. Lo haremos como siempre, sufriendo subidas de precios que harán la vida de muchos mucho más complicada y recordando lo fácil que es ser irresponsable cuando se toman decisiones trascendentales para la Humanidad entre hoyo y hoyo de un campo de golf privado y sin prever ningún tipo de consecuencias. En fin, que hoy me toca ir al supermercado, y ya me veo recitando nuevas plegarias.