La primera jornada de la visita del Papa León XIV finalizó con una vigilia de oración con los jóvenes en la plaza de Lima. El encuentro, uno de los actos centrales de su paso por la capital, se celebró en un ambiente festivo y lleno de emoción y reunió a miles de personas llegadas desde distintos puntos del Estado y del extranjero. La organización estimó una participación masiva, con más de 240.000 personas inscritas, en una cita que convirtió la Plaza de Lima en un mosaico humano.
Acto multitudinario
Desde primera hora de la tarde, los grupos organizados por parroquias, colegios y diócesis ocupaban las zonas habilitadas. El ambiente se fue cargando de energía con cánticos, banderas y consignas improvisadas que recorrían la explanada: “Viva el Papa” o “Esta es la juventud del Papa”. Todo ello acompañado de carteles hechos a mano y referencias al lema del viaje apostólico, 'Alza la mirada', que también sonaba en la megafonía mientras los jóvenes bailaban y cantaban a la espera del inicio de la vigilia.
La convocatoria reunió a personas de todas las edades. Aunque los jóvenes fueron los grandes protagonistas del encuentro, también se pudo ver a familias enteras, niños y numerosos mayores que quisieron sumarse a la cita y ver de cerca al Papa León XIV.
Entre los asistentes se encontraban Isabel, Pablo e Inés, de 20 años, que acudieron con su parroquia de San José Obrero, de la localidad madrileña de Móstoles en busca de respuestas en un momento vital. Una de ellas resumió así su estado emocional: “Estoy un poco fría con el tema de Dios y quiero volver a encontrarme con él”.
Otra de ellas expresaba su firme deseo de que el pontífice mandara un mensaje de libertad al mundo: “No hay que tener miedo a que los jóvenes se muestren como son”.
“Estoy un poco fría con el tema de Dios y quiero volver a encontrarme con él”
Llegados de todas partes
Grupos procedentes de Sevilla, Málaga, Murcia, León o Valladolid compartían espacio con familias enteras, religiosos y voluntarios. Ángela y Carolina, de 20 años, llegaban desde Sevilla tras horas de autobús: se mostraban “con muchas ganas” y “muy animadas”. “Nos gusta mucho el Papa”, subrayaban.
También desde Málaga, Antonio, Juanmi y Javi, de entre 23 y 24 años, expresaban su preocupación por el momento social que atraviesan los jóvenes: “Estamos orgullosos de que el Papa visite España al inicio de su pontificado. Esperamos que mande un mensaje de esperanza para los jóvenes que estamos en un momento complicado porque nos prometieron que podríamos formar una familia y tener una vivienda y no podemos”.
Especialmente emotiva fue la presencia de la familia de Inmaculada, de 49 años, que acudió acompañando a su hija Esther, de 19 años, una joven con discapacidad. La madre resumía su vivencia con una frase dirigida al pontífice: “tengo sed, danos de beber”.
Renovar la fe
Desde el ámbito religioso, Mercedes, una religiosa madrileña, destacaba el sentido de la convocatoria y su alcance espiritual, confiando en que el encuentro sirva para “renovar la fe de todos los españoles.
Un grupo de 60 chavales de entre 14 y 28 años que llegaron a Madrid a las 5 de la mañana desde Palos de la Frontera (Huelva) en autobuses para hospedarse en instalaciones de una parroquia de Alcorcón. El grupo asistirá también a la misa de hoy en la plaza de Cibeles. “Estamos en vilo, expectantes por que llegue el papa para poder darle la bienvenida”, comentó Judit.
Desde León y Valladolid, han improvisado en apenas dos semanas este viaje que ha movilizado a más de 40 personas. “Es algo que no se repite, la última vez que vino un papa fue en 2011”, subrayan algunos de estos jóvenes que se confiesan católicos practicantes y que, además de ver al papa, tienen ganas de pasárselo bien.
Rubén y Lucas, de 16 y 17 años, no dudaron en responder a la llamada de su parroquia del barrio madrileño de Campamento para participar como voluntarios. “Estoy muy feliz, me alegra poder ayudar a toda esta gente”, afirmó un voluntario.