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Mesa de Redacción

César Martín

Toda una vida profesional escribiendo y hablando sobre Vitoria y Álava

Fin del mundo

Ahora que lo pienso, tiene toda la lógica. Me refiero a lo de la proximidad del fin del mundo. Las señales son claras a ojos de un buen milenarista. Si atendemos a los postulados de la Biblia en Mateo 24, Lucas 21 y el libro del Apocalipsis, la Humanidad está en un brete. Los citados episodios sitúan el fin de ciclo en un periodo caracterizado por un aumento de guerras –ahora mismo sobran los conflictos–, terremotos –qué me dicen si hasta los hemos tenido en Álava–, hambre –la pobreza estructural es una realidad incontestable en el primer mundo–, pestes –covid, gripe aviar, virus Nipah, dermatosis nodular, peste porcina...–, falsos profetas –Elon Musk, por ejemplo–, creciente maldad –no hace falta nada más que contemplar el modus operandi de líderes como Vladímir Putin o Donald Trump– y la restauración de Israel. A mí, me cuadra, así que como no tengo posibles para construirme un búnker y esperar desde allí la llegada del ejército de ángeles dispuesto a perpetrar la madre de las escabechinas, he decidido abrazar los preceptos del escepticismo. Supongo que no voy a lograr revertir el plan divino pero, al menos, ahondar en un descreimiento radical puede servir para pasar el rato hasta que llegue lo inaplazable. A partir de ahí, que Dios nos pille confesados.