Es evidente que las puertas son un elemento clave en cualquier vivienda. Aun así, debido a su uso constante, estas se llegan a desgastar, llegando a atascarse, prueba de que no funcionan correctamente. Y no solo eso: suponen una gran incomodidad para los habitantes del hogar. 

Afortuandamente, arreglar este problema es más sencillo de lo que parece y no hace falta tener conocimientos avanzados en carpintería. Por lo tanto, vamos a ahondar en ls causas y las soluciones para solucionar este problema de las puertas atrancadas.

¿Por qué se atascan las puertas?

Antes de tomar acción, es muy importante comprender qué es exactamente lo que provoca el atasque en las puertas para así saber cómo solucionar el problema de forma rápida y directa en la vivienda.

La primera razón se debe a las bisagras secas u oxidadas que, con el paso del tiempo, el polvo, la huemdad, el uso, etc., son factores que ahcen que las bisagras pierdan su lubricación natural. También podemos fijarnos en los pernios desgastados porque, si quedan muy sucios o usados, pueden causar fricción y, como resultado, no abrirse bien. 

Otros motivos para explicar este fenómeno son las puertas desalineadas, pues si están mal colocadas, ejercen presión en determinados puntos, haciendo ruidos al abrir y cerrar, y quedándose atascadas. Y, como no podía ser de otra manera, la acumulación de polvo y resiudos, que deterioran las bisagras poco a poco.

Soluciones que funcionan

Tras analizar cuáles son las principales causas, vamos a ver qué solucionen podemos tomar para que las puertas de la casa puedan volver a abrirse con normalidad. 

1. Lubricar las bisagras

Es obvio que lubricar las bisagras es un paso importante para arreglar este problema. El más efectivo es utilizar un aerosol directamente en las bisagras: primero, hay que comprobar varias veces que la puerta se abre y se cierra correctamente. En su lugar, también se puede aplicar aceite de cocina o incluso cera de vela. 

2. Limpieza y ajuste de los pernios

Si el problema va a más, puede ser necesario limpiar o ajustar los pernios de las bisagras. Por eso mismo, es fundamental retirarlos con un destornillador y acto seguido pasar un trapo húmedo por ellos. En caso de encontrarlos oxidados, pueden pulirse con suavidad con un papel de lija fino o meterlos en vinagre blanco para eliminar el óxido. Y, a ser posible, usar una capa de lubricante. 

Pomo de una puerta. Door handle kob

3. Alinear bien la puerta

Si el atasque de la puerta ocurre por una desalineación, toca comprobar que esta se encuentra bien ajustada en el marco, o apretar con fuerza los tornillos de las bisagras. Como alternativa, se pueden utilizar cuñas de madera o arandelas para nivelarla. 

4. La suciedad y el polvo

Es un clásico que no podemos olvidar para limpiar las bisagras. Si tanto la suciedad como el polvo han hecho acto de presencia, pueden crear fricción y que no se pueda desplazar adecuadamente. Con este panorama, lo mejor es recurrir a paños secos utilizando, incluso, cepillos de dientes y alcohol para las esquinas difíciles. Finalmente, apuesta por echar algo de lubricante para que la suciedad no se vuelva a juntar.

Una tarea imprescindible

Si bien parece un detalle sin mucha importancia, lo cierto es que el hecho de mantener en buen estado las puertas de casa da una buena imagen del hogar y de nosotros mismos. Al margen de mantener la vivienda en buenas condiciones, también mejora nuestra calidad de vida y de quienes nos rodean.