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El Piquillo | Crónica Social

Bárbara Rey: “Ponme fea, pero dame plano”

La famosa vedette vuelve con un personaje irreconocible y una historia de rodaje que ya es leyenda: sufrió un accidente, terminó con siete grapas y volvió esa misma noche al set de rodaje

Bárbara Rey: “Ponme fea, pero dame plano”Javier de Agustin Aldeguer

Hay historias de rodaje que terminan convertidas en leyenda y la protagonizada por Bárbara Rey durante la grabación de la cuarta temporada de 'Atasco' tiene todos los ingredientes para ocupar un lugar privilegiado en esa categoría: frío extremo, un accidente inesperado, siete grapas en la cabeza y una actriz empeñada en terminar su trabajo contra todo pronóstico. Porque, mientras muchos artistas habrían cancelado la jornada al primer contratiempo, Bárbara decidió volver al set apenas unas horas después de salir del hospital. Y lo hizo sin una queja, sin dramatismos y con una actitud que dejó completamente impresionado al equipo de la serie.

La popular producción de Prime Video, que estrena su cuarta temporada el 12 de junio, se ha consolidado como una de las apuestas más exitosas de la plataforma gracias a una fórmula coral que mezcla humor, situaciones absurdas y pequeñas historias humanas en medio de un gigantesco atasco a las afueras de Madrid. En esta nueva entrega participan nombres tan conocidos como Pepe Viyuela, Gorka Otxoa, Marta Hazas, Diego Martín, El Monaguillo, Javier Coronas, Raúl Cimas, Fernando Cayo, Sergio Peris-Mencheta, Vanesa Romero, Asier Etxeandia o Antonio Resines. Pero entre todos ellos, la aparición de Bárbara Rey ha sido una de las más inesperadas y comentadas.

Bárbara Rey en la serie 'Atasco' de Prime Video.

La actriz interpreta a Bernarda, una anciana muy respetada en su pueblo cuyos vecinos acaban de participar en elpopular concurso Grand Prix. Después de perder, regresan cabizbajos en autobús hasta que el monumental atasco les obliga a detenerse durante horas. En ese contexto, Bernarda comienza a sembrar sospechas entre todos insinuando que uno de los jóvenes perdió “aposta”, provocando enfrentamientos y tensiones dentro del vehículo. Se trata de un personaje manipulador, retorcido y muy alejado de la imagen sofisticada y glamourosa que siempre ha acompañado a Bárbara Rey.

Esa transformación fue lo que más llamó la atención a Rodrigo Sopeña, creador, director y guionista de la serie. Según ha contado, cuando propuso al equipo que Bárbara interpretara a aquella anciana “fea” y cizañera, muchos dudaron de que aceptara un papel tan distante de su estética habitual. Sin embargo, la reacción de la vedette desmontó todos los prejuicios desde el primer minuto. “Estoy harta de que me pongan de guapa, estoy deseando hacer cosas distintas y me encanta ponerme fea”, aseguró durante la prueba de vestuario. Una frase que dejó claro que estaba entregada al proyecto y con ganas de reivindicarse.

Fichaje secreto

Incluso se tomó con humor la edad de Bernarda, ya que el personaje rondaba los 80 años mientras ella ‘todavía’ no había cumplido 76. “Yo aún no tengo 80… pero bueno”, bromeó entre risas. El equipo entendió enseguida que estaba dispuesto a vivir la experiencia al máximo. Por eso, conscientes de la repercusión de su participación, decidieron mantener el fichaje en secreto y durante el rodaje se referían a ella con el nombre en clave de “B.B. King”.

El episodio que convirtió aquel rodaje en inolvidable ocurrió durante la noche del 23 de enero entre Pinto y Valdemoro. Las temperaturas eran tan bajas que los focos que iluminaban el autobús se despegaban del techo por el frío, obligando a retrasar el inicio de la grabación durante casi dos horas. Mientras el reparto esperaba en un barracón habilitado para ensayar texto, Bárbara inclinó hacia atrás la silla en la que estaba sentada, perdió el equilibrio y se golpeó violentamente contra una estantería metálica.

El impacto le provocó una brecha en la cabeza. La actriz fue trasladada al hospital y aún en esa situación ella insistía en que iba a regresar para continuar trabajando. “Me lleváis al hospital pero vuelvo”, repetía mientras abandonaba el set. Y cumplió su palabra. Con siete grapas en la cabeza y dolorida, regresó aquella misma noche al rodaje, preocupándose únicamente por si habían reducido su participación en la trama. El director le explicó que solo habían grabado las escenas en las que ella no aparecía.

Siete grapas en la cabeza

A las once de la noche volvió frente a las cámaras y comenzó a rodar como si nada hubiese ocurrido. Según el equipo, interpretó todas sus escenas sin equivocarse ni una sola vez, aceptando indicaciones constantemente y mostrando una actitud ejemplar. Después de grabar sus planos permaneció incluso dando réplica a sus compañeros en escenas donde ni siquiera aparecía en pantalla. Más tarde participó también en exteriores rodados en un barrizal junto a la carretera y aguantó hasta las cuatro de la madrugada, hora prevista de finalización del rodaje.

Al día siguiente reconoció que apenas había podido descansar por el dolor, aunque quiso agradecer personalmente al equipo el trato recibido. Un gesto más que terminó de confirmar la impresión generalizada entre todos los presentes: detrás del personaje mediático sigue existiendo una actriz disciplinada, comprometida y apasionada por su trabajo. Y eso, en tiempos de egos desmedidos y divismos instantáneos, vale muchísimo más que siete grapas.