El preparador físico y divulgador J. Aguilar ha generado un intenso debate en redes sociales al cuestionar el consumo masivo de leche sin lactosa entre personas que no padecen una intolerancia diagnosticada. Según explica en su último vídeo, este producto no está libre de lactosa, sino que se le añade de forma externa la enzima lactasa.

Aguilar advierte que, al ingerir la enzima artificialmente, el organismo deja de fabricarla por cuenta propia: "Si tu cuerpo no la usa, la pierde". El entrenador compara este hábito con "dejar de caminar porque tienes coche", asegurando que consumir este producto por moda o por pensar que "hincha menos" acaba volviendo al sistema digestivo "vago".

El mito del "brik rosa"

Otro de los puntos críticos de su intervención se centra en la leche desnatada, identificada visualmente por los envases de color rosa. Aguilar sostiene que, al eliminar la grasa, se pierde la capacidad de absorber las vitaminas A y D, que son liposolubles.

Sin esa grasa natural, el azúcar de la leche (lactosa) se absorbe con mayor rapidez, provocando un "pico de insulina". Según el experto, este proceso termina saboteando cualquier intento de pérdida de peso: "Te la bebes y a la hora te comerías hasta el imán de la nevera". Critica que la industria haya promocionado estos productos mediante el marketing visual mientras se ha demonizado la versión entera durante décadas: "40 años diciéndote que la leche entera era la mala, resulta que era la buena".

La gran olvidada

Para Aguilar, la verdadera salud hormonal y digestiva está en las opciones menos publicitadas. Destaca la leche entera de vaca por su capacidad para nutrir y saciar, pero sitúa en el primer puesto a la leche de cabra, calificándola como "la más digestiva de todas" y la que más conviene al consumidor.

El entrenador concluye su mensaje instando a las personas a dejar de comprar por el "color del envase" y a centrarse en la densidad nutricional de lo que hay dentro. Su recomendación final es que si no hay un problema médico real, es preferible optar por la leche entera y natural para mantener activo el metabolismo y evitar el hambre constante.

La leche es un alimento que cuenta con proteínas de alta calidad, calcio, fósforo, potasio y vitaminas B2 y B12. Cedida

Un alimento básico

La leche es uno de los alimentos más completos desde el punto de vista nutricional, ya que aporta una combinación equilibrada de proteínas de alta calidad, grasas, carbohidratos y micronutrientes esenciales. Destaca especialmente por su contenido en calcio, fundamental para el desarrollo y mantenimiento de huesos y dientes, así como por la presencia de vitaminas como la B12, la vitamina D (en leches enriquecidas) y la riboflavina (B2), que contribuyen al correcto funcionamiento del organismo. Además, la leche contiene proteínas completas, como la caseína y el suero, que incluyen todos los aminoácidos esenciales, lo que la convierte en un alimento muy interesante para el crecimiento y la recuperación muscular.

En cuanto a los macronutrientes, su contenido en grasas puede variar según el tipo (entera, semidesnatada o desnatada), mientras que los hidratos de carbono proceden principalmente de la lactosa, el azúcar natural de la leche. También aporta minerales como el fósforo, el potasio y el magnesio, importantes para funciones metabólicas y musculares. Por todo ello, la leche sigue siendo un alimento clave en muchas dietas, aunque su consumo debe adaptarse a factores como la intolerancia a la lactosa, alergias o preferencias dietéticas.